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En noviembre de 2013, aterricé en Costa Rica, un pequeño país de Centroamérica. En un territorio del tamaño aproximado de las islas japonesas de Kyūshū y Shikoku juntas (51.100 km²) habita cerca del 5% de las especies del mundo. Durante los dos años siguientes, trabajaría cerca de una comunidad indígena en el sur del país.

El 5% de la biodiversidad mundial en un territorio del tamaño de Kyūshū y Shikoku

Más de una cuarta parte del territorio nacional está designada como parques nacionales o áreas protegidas, y es un verdadero tesoro de especies endémicas: quetzales (también llamados "el ave fantasma"), tortugas marinas, ranas dardo venenosas y muchas más. Costa Rica es reconocida en todo el mundo como pionera en ecoturismo.

La población actual es de alrededor de 5,1 millones de habitantes (cuando yo vivía allá, a mediados de la década de 2010, eran unos 4,7 millones). La mayor parte se concentra en el Gran Área Metropolitana, alrededor de la capital, San José. La composición étnica es mayoritariamente blanca y mestiza, aunque también existen comunidades afrodescendientes en la costa caribeña y comunidades indígenas en distintas regiones del país.

Una cordillera atraviesa el centro del país y crea climas y vegetación muy distintos entre la vertiente del Pacífico y la del Caribe. San José, situada a más de 1.000 metros de altura, tiene un clima agradable durante todo el año, mientras que las zonas costeras son tropicales. Otra característica del país es la marcada división entre la estación seca (de diciembre a abril) y la lluviosa (de mayo a noviembre): durante la temporada de lluvias, casi todos los días cae un aguacero a la misma hora.

Los días en que me llamaban "chino"

Caminando por las calles, muchas veces me llamaban "¡Chino!" (literalmente "chino", pero usado en general para referirse a cualquier persona con rasgos asiáticos). En la Centroamérica hispanohablante existe la costumbre de llamar así a quien tiene apariencia asiática oriental. Aunque el anime japonés y la cultura pop tienen muy buena imagen, distinguir entre los países del este asiático no forma parte del día a día.

Lo curioso es que el tono casi siempre deja claro si la intención es maliciosa o no. Cuando me llamaban "chinito" (con el sufijo -ito / -ita, el diminutivo en español que indica algo pequeño, lindo o cercano), generalmente no había intención discriminatoria. Tenía el mismo tono cálido y cercano que se usa con los niños o con las personas conocidas, y con el tiempo me fui acostumbrando a esa cercanía.

Por cierto, una vez que se daban cuenta de que era japonés, las personas que me llamaban "chinito" solían dejar de hacerlo. Sentía como si la etiqueta inicial de "alguien de aspecto asiático" se transformara, en su mente, en una persona concreta.

La realidad en una comunidad indígena: embarazos adolescentes y desnutrición

De noviembre de 2013 a septiembre de 2015, viví en San Vito, en el sur de Costa Rica. La clínica donde trabajaba estaba cerca de una comunidad indígena llamada La Casona. Los dos principales desafíos con los que me encontré allí fueron los embarazos adolescentes y la desnutrición. Incluso en un país con un sistema de salud tan desarrollado como Costa Rica, las zonas rurales mostraban otra realidad muy distinta.

Detrás del nombre "Costa Rica"

En 1522, soldados españoles desembarcaron en lo que hoy es la costa pacífica de Costa Rica. Lo que vieron fueron pueblos indígenas que llevaban adornos de oro brillante, y de esa imagen surgió el nombre del país: "Costa Rica", la "costa adinerada". Cartago fue fundada en 1564, pero las epidemias diezmaron a la población indígena. Como había pocos recursos minerales, no llegaron a consolidarse grandes hacendados, y la sociedad se conformó alrededor de pequeños agricultores blancos propietarios de su tierra. Este fue el cimiento sobre el que más tarde se construyó la imagen de Costa Rica como "país democrático".

Para 1890, las exportaciones de café representaban el 80% del total del país. Trabajadores afrocaribeños se establecieron como parte de esa fuerza laboral, pero estuvieron sometidos a una ley que les impedía desplazarse dentro del territorio nacional, vigente hasta 1947. Detrás de la "riqueza" de Costa Rica también se esconde esta historia de discriminación racial.

Y en 1948, Costa Rica abolió su ejército permanente. Tras una breve guerra civil, se redactó una nueva constitución y el presupuesto que se destinaba al ejército se redirigió a la educación y la salud. La alta tasa de alfabetización y un sistema público de salud de acceso casi universal son una consecuencia directa de aquella decisión. La base de la reputación de Costa Rica como "el alumno modelo de Centroamérica" está justo aquí.

Una vez que se conoce la historia del país, las calles se ven distintas. Los antiguos edificios de piedra de Cartago, los rostros de las personas que trabajan en los mercados de San José, las diferencias gastronómicas de la costa caribeña: todo se sostiene sobre esa historia acumulada.

"Pura vida" — los costarricenses usan esta expresión en cualquier situación. Como saludo, como agradecimiento, como una manera de decir "todo bien". Al principio no entendía bien su significado, pero viviendo allá esa sensación se me fue metiendo en el cuerpo poco a poco.

"Conocer" este país probablemente requiere más de dos años. Aun así, en esta serie quiero ir dejando, lo más fielmente posible a la sensación original, lo que vi, las personas que conocí y la comida que probé mientras vivía allá. La próxima vez vamos al Volcán Irazú, al día en que fui a ver la laguna del cráter.