Finales de marzo de 2015, feriado de Semana Santa. Me quedaban apenas unos meses de servicio. Con compañeros voluntarios de mi misma generación viajamos al Parque Nacional Volcán Tenorio, en el norte de Costa Rica: el bosque por donde corre el Río Celeste, el río que lleva el color del cielo en el nombre.
Llevaba casi dos años en Costa Rica. Había visto volcanes, selva, el Pacífico y el Caribe. Aun así, el color de este río no se parecía a ningún paisaje que hubiera visto antes.
La catarata azul lechoso
Desde la entrada del sendero se camina por el bosque tropical húmedo y, al bajar una larga escalera, aparece la Catarata Río Celeste. En una poza rodeada de paredes verdes, el agua blanca cae y se disuelve en una superficie azul lechoso.
A veces me preguntan: "¿la foto está editada, verdad?". Es al revés: en persona el río es más azul que en la foto. Incluso en un día nublado tenía este color. Dicen que con sol y luz directa se vuelve todavía más vivo.
El Teñidero: el punto donde el río se vuelve azul
Lo fascinante de este parque no es solo la catarata. Siguiendo el sendero se llega a El Teñidero, el punto donde dos ríos transparentes se unen y, desde el instante en que se mezclan, el agua se tiñe de azul.
La frontera es tan nítida que casi decepciona. Río arriba, los dos son ríos transparentes normales; solo aguas abajo de la mezcla el cauce es azul. Como si alguien hubiera vertido pintura justo ahí.
El fenómeno fue un misterio durante mucho tiempo, hasta que en 2013 un equipo de investigadores de universidades costarricenses descifró el mecanismo. No hay ninguna "sustancia" azul disuelta: al mezclarse las aguas de los dos ríos, las micropartículas de minerales de origen volcánico aumentan de tamaño y pasan a dispersar con fuerza solo la luz azul. El color no "está" en el agua; es la luz la que se "ve" así. Conocer el truco no le restó ni un poco de misterio al color que tenía delante.
El río donde Dios lavó sus pinceles
Hay una leyenda local que dice: "Cuando Dios terminó de pintar el cielo de azul, lavó sus pinceles en este río". De pie ante la confluencia de El Teñidero, se entiende perfectamente a quien la imaginó. No hay muchos lugares donde la explicación científica y la mítica encajen igual de bien.
Quizá porque fue un viaje cuando el final de mi servicio ya se acercaba, el recuerdo de ese día quedó unido a una sensación concreta: "cuánta Costa Rica me queda todavía por ver". Ni viviendo dos años alcancé a agotar la naturaleza de este país.
Era un color donde la ciencia revela el truco y el mito sobrevive igual.
Guía de viaje (información general)
※ Esta sección reúne información pública con notas del editor; consulta los sitios oficiales para los datos más recientes.
Parque Nacional Volcán Tenorio y el Río Celeste
- Ubicación: norte de Costa Rica, cerca del pueblo de Bijagua. Hay muchos tours de un día desde La Fortuna o Liberia
- Entrada: US$12 para adultos extranjeros (compra anticipada en línea a través del sitio oficial del SINAC)
- Sendero: unos 3 km por trayecto. Entre 2 y 4 horas ida y vuelta pasando por la catarata, el mirador y El Teñidero. Después de la lluvia el barro es serio; alquilar botas de hule es lo habitual
- Prohibido nadar: no está permitido bañarse en el Río Celeste dentro del parque
- Atención (desde 2025): se reporta que la parte baja de la escalera al mirador junto a la poza de la catarata está cerrada desde mediados de 2025. Verifica el estado más reciente en el sitio oficial del SINAC antes de visitar
- Hay días en que el color no se ve: tras lluvias fuertes el agua puede enturbiarse y volverse gris. Lo ideal es un día soleado de la estación seca (diciembre a abril)