En julio de 2026 visité por primera vez la República Dominicana, el país que ocupa los dos tercios orientales de la isla La Española, en el mar Caribe. Después de años recorriendo Latinoamérica, es el segundo país insular del Caribe que piso, tras Belice. El centro de mi estadía fue la capital, Santo Domingo. A partir del casco antiguo que caminé entre reuniones y traslados, y de la "piedra color del mar Caribe" que encontré allí, quiero trazar un primer retrato de este país.
El lado este de La Española, un país del tamaño de Costa Rica
El territorio dominicano abarca unos 48.700 kilómetros cuadrados: casi exactamente el tamaño de Costa Rica. Su población, en cambio, ronda los 11,3 millones de habitantes, más del doble que la costarricense. El idioma oficial es el español y la moneda, el peso dominicano. El tercio occidental de la isla pertenece a Haití: una sola isla compartida por dos países.
El nombre "Dominicana" a veces se confunde con Dominica, la pequeña isla de las Antillas Menores, pero son países distintos. La República Dominicana es el país que más turistas recibe en todo el Caribe: los resorts de Punta Cana, en el este, atraen a varios millones de visitantes al año. Y es también un país de béisbol —ningún otro país fuera de Estados Unidos ha enviado tantos jugadores a las Grandes Ligas—, donde en cualquier terreno baldío se ve a los niños corriendo detrás de una pelota como lo más natural del mundo.
Santo Domingo, la "primera ciudad" del Nuevo Mundo
El casco antiguo de la capital, la Zona Colonial, es una de las ciudades coloniales más antiguas que los europeos fundaron en el continente americano. Su construcción comenzó a finales del siglo XV, poco después de los viajes de Colón, y aquí se establecieron la primera catedral, el primer hospital y la primera universidad del Nuevo Mundo. El distrito entero está inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Al caminar por sus calles empedradas conviven los edificios de piedra de hace 500 años, el sol intenso del Caribe y la música. El merengue y la bachata —ambos nacidos en este país y reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO— suenan por todas partes. Al atardecer, en las plazas, es normal ver a la gente ponerse a bailar al ritmo de los parlantes. Sentí que en este país la música no es algo que se "escucha", sino algo que se "baila", parte de la vida diaria.
El Larimar, la piedra color del mar Caribe
En una tienda de la Zona Colonial me llamó la atención una piedra azul como ninguna otra: el Larimar. Es una piedra semipreciosa del color del mar Caribe que solo se extrae en la provincia de Barahona, en el suroeste de este país, y en ningún otro lugar del mundo.
Mineralógicamente es la variedad azul de la pectolita, formada por la actividad volcánica. No es un mineral azul de cobre: su color proviene de los componentes traza que contiene. La historia de su "descubrimiento" comienza en 1974, cuando el dominicano Miguel Méndez y un voluntario del Cuerpo de Paz encontraron unas piedritas azules en una playa al pie de la Sierra de Bahoruco. Méndez combinó el nombre de su hija, Larissa, con la palabra "mar", y bautizó la piedra como Larimar.
Hoy se extrae en las minas de Los Chupaderos, en Barahona, y se vende en Santo Domingo en todos los rangos de precio, desde las tiendas de souvenirs hasta las joyerías finas. Yo no elegí una joya pulida, sino la piedra en bruto de la foto. Las vetas azules como el mar que se extienden en olas sobre la matriz blanca me parecen incluso más "mar" que cualquier piedra pulida.
Un país por recorrer
Esta estadía giró en torno al trabajo y apenas pude hacer turismo. Aun así, el empedrado del casco antiguo, la música que desborda las calles y esta piedra color del mar Caribe bastaron para darme razones de sobra para volver. La historia de una isla compartida con Haití, la vida más allá de los resorts, el béisbol: los temas sobre los que quiero escribir son muchos. Espero recorrerlos poco a poco en esta serie.
En este país, el color del mar Caribe se queda convertido en piedra.
Guía de viaje (información general)
※ Esta sección reúne información pública con notas del editor; consulta los sitios oficiales para los datos más recientes.
Datos básicos
- Capital: Santo Domingo. Desde Japón no hay vuelos directos; lo habitual es hacer escala en Estados Unidos (Miami, Nueva York, etc.)
- Idioma y moneda: español / peso dominicano (en las zonas turísticas el dólar estadounidense se acepta ampliamente)
- Mejor temporada: la estación seca, de diciembre a abril. De junio a noviembre es temporada de huracanes
- Seguridad: las zonas turísticas son relativamente estables. Como regla básica, evita caminar solo de noche y las calles sin gente
Cómo recorrer la Zona Colonial
- Catedral de Santa María la Menor: terminada en la primera mitad del siglo XVI, la catedral más antigua del continente americano
- Calle El Conde: la peatonal que atraviesa el casco antiguo, llena de cafés y tiendas de souvenirs
- Alcázar de Colón: la antigua residencia de Diego, hijo de Colón (hoy museo)
Si vas a comprar Larimar
- Precios: las piedras en bruto pequeñas y las cuentas parten de unos cientos de pesos; en joyería el precio varía mucho según la calidad
- Cómo evaluar el color: se consideran más valiosas las piedras de azul intenso y vetas onduladas bien definidas que las blanquecinas
- Atención: circulan imitaciones como vidrio teñido. Es más seguro comprar en tiendas de museos o establecimientos físicos