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Los datos de precios del primer semestre de 2026 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia publicó a comienzos de julio muestran, en cifras, la gravedad del trastorno que este país ha vivido en lo que va del año. La inflación acumulada de enero a junio fue del 4,82%, y del 15,53% en comparación con el mismo mes del año anterior. Es el resultado del golpe directo de más de 55 días de bloqueos de carreteras y de la crisis de combustibles que se prolongó de forma intermitente entre mayo y junio. Se estima que las pérdidas económicas superan los 3.000 millones de dólares —equivalentes a cerca del 5% del PIB— y se ha informado de que 14 personas murieron durante los bloqueos al quedar sin acceso a la atención médica.

Qué pasó

La escalada de precios en Bolivia no es cosa de ahora. La inflación de todo 2025 ya había alcanzado el 20,4%. A eso se sumaron los bloqueos masivos de 2026. Durante los bloqueos se interrumpió el abastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos hacia La Paz y El Alto, y el corte del transporte empujó directamente al alza los precios de los productos de primera necesidad. Solo en junio los precios subieron un 2,15%, una leve aceleración respecto al 2,13% de mayo.

Los principales impulsores de los bloqueos fueron grupos afines al exgeneral Alcides Cachorra, que exigían la continuidad de la línea política de la era del expresidente Luis Arce. Los bloqueos en sí se levantaron, por el momento, hacia finales de junio, pero las fracturas sociales siguen ahí. Ahora que las cifras de inflación han tomado forma concreta, el riesgo de que el descontento ciudadano vuelva a las calles no ha desaparecido.

Contexto: el problema estructural de un «país sin combustible»

En la raíz de los precios está el colapso de los ingresos del petróleo y el gas. Bolivia dependió durante años de las exportaciones de gas natural para sus ingresos en divisas, pero, con el agotamiento de las reservas explotables, esos ingresos se adelgazaron y las reservas internacionales cayeron en picada. Sobre una escasez de dólares y un déficit fiscal ya crónicos llegó el golpe adicional de los bloqueos. Más que un shock pasajero, esta inflación debe leerse como la salida a la superficie de un problema estructural que se fue acumulando durante casi una década.

El desarrollo minero —el litio, entre otros—, del que se esperaba que fuera la industria alternativa, también avanza más lento de lo previsto inicialmente. Según la prensa, los organismos internacionales han señalado una y otra vez la necesidad de diversificar la economía a mediano plazo, pero atraer nuevas inversiones a un país donde persisten los bloqueos y la inestabilidad política no es tarea fácil.

El punto: las cifras que enfrenta el gobierno de Paz

El presidente Rodrigo Paz heredó este ciclo negativo desde el momento mismo de asumir. El gobierno proyectaba originalmente una inflación del 14% para todo 2026, pero la realidad —un acumulado del 4,82% y más del 15% interanual solo en el primer semestre— ya está desmoronando esa premisa. Desde su primer año, la administración se ve obligada a responder al difícil dilema de mantener los subsidios a los combustibles y, a la vez, la disciplina fiscal.

Si se recortan los subsidios, el precio del combustible se dispara y golpea de lleno los precios y la paz social. Si se mantienen, las finanzas públicas no aguantan. Se mueva hacia donde se mueva, solo quedan opciones dolorosas: esa es hoy la realidad de Bolivia.

Mi punto de vista

Lo que me detuvo en esta noticia no fue tanto la tasa de inflación en sí como la línea que dice que «14 personas murieron al quedar sin acceso a la atención médica». El bloqueo de carreteras se ha usado una y otra vez en Bolivia como forma de protesta política, pero quienes pagan su precio más alto son las personas que necesitan diálisis, oxígeno o tratamientos periódicos; es decir, quienes no tienen más remedio que depender del movimiento y la logística para vivir. No quiero olvidar que, dentro de la cifra macro de 3.000 millones de dólares en pérdidas económicas, están plegadas estas pérdidas individuales.

Y la inflación tiene la misma estructura. Cuando los precios suben un 15%, el golpe es mayor cuanto menor es el ingreso del hogar. La ironía de que el bloqueo —un «medio para alzar la voz»— acorrale primero a quienes ni siquiera tienen margen para alzarla es lo que las cifras de Bolivia de este semestre cuentan en voz baja.

Glosario

bloqueo = cierre de vías; el bloqueo de carreteras es el bloqueo de carreteras, una forma de protesta usada con frecuencia por los movimientos sociales bolivianos. inflación acumulada = la suma de los aumentos de precios desde el inicio del año. subvención = subsidio; el subsidio a los combustibles se llama subvención a los combustibles y es, desde hace años, una pesada carga para las finanzas bolivianas.

Los números no mienten. Una inflación de más del 15% en solo medio año no muestra las «secuelas de un bloqueo», sino el colapso, salido de golpe a la superficie, de una estructura que se fue quebrando durante casi una década.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.