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El 20 de junio de 2026, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró un estado de excepción de 90 días en todo el país. Los bloqueos de carreteras que comenzaron por la eliminación del subsidio a los combustibles superaron los 50 días y, al paralizarse el transporte de alimentos, combustible y medicinas, murieron al menos 17 personas, según organismos de derechos humanos y la Defensoría del Pueblo. La medida, que ordena al ejército despejar los bloqueos, dejó al descubierto la tensión entre el ajuste, el malestar social y el procedimiento democrático. Este artículo es una instantánea al 20 de junio de 2026.

El recorte del subsidio encendió la mecha

Todo empezó con el fin del subsidio a los combustibles. Durante años, Bolivia contuvo el precio de la gasolina y el diésel con apoyo estatal, pero la caída de los ingresos por recursos naturales y la escasez de divisas presionaron las finanzas públicas, y el gobierno eliminó el subsidio en nombre de la reducción del déficit. La subida real de precios golpeó de lleno los costos de transporte en el campo, y agricultores y sindicatos reaccionaron de inmediato.

Con la Central Obrera Boliviana (COB) al frente, los bloqueos de las principales carreteras se extendieron, y los partidarios del expresidente Evo Morales se sumaron, ampliando la resistencia a escala nacional. Las demandas pasaron de restablecer el subsidio a la renuncia de Paz.

El costo humano de 50 días de bloqueos

Los bloqueos afectaron gravemente el abastecimiento de alimentos y combustible en las zonas urbanas. Según la prensa y la Defensoría del Pueblo, ciudades importantes como La Paz, El Alto y Cochabamba quedaron prácticamente sitiadas, y los bienes básicos apenas lograban llegar.

Organismos de derechos humanos y la Defensoría señalan que murieron al menos 17 personas, incluidas algunas que no pudieron llegar a tiempo a una atención de urgencia, y las autoridades registraron 365 detenciones. El gobierno de Paz negoció de forma intermitente con los manifestantes y, según se informó, alcanzó un acuerdo con la COB el 19 de junio; horas después se declaró el estado de excepción en todo el país.

¿'Narcoterrorismo' o resistencia legítima?

Al declarar la excepción, Paz sostuvo que detrás de los bloqueos había dinero del crimen organizado y que el 'narcoterrorismo' intentaba sacudir a un gobierno democrático. La COB y la oposición replican que se busca criminalizar a ciudadanos que protestan contra el ajuste, y que no se ha presentado ninguna evidencia.

Bajo el estado de excepción de 90 días, las concentraciones y los bloqueos de carreteras quedan temporalmente restringidos, y el ejército queda facultado para apoyar a la policía en el restablecimiento de las vías. Las tareas para despejar los bloqueos comenzaron el mismo día de la declaración. Organizaciones de derechos humanos expresaron su preocupación por la falta de salvaguardas frente a una respuesta excesiva a la protesta pacífica.

Lo que se asoma tras un enfrentamiento sin salida

La realidad fiscal no cambia. Revertir el recorte del subsidio empeoraría las cuentas públicas, pero imponer un desbloqueo militar arriesga profundizar las críticas internacionales y las fracturas internas. Si el gobierno no logra reconstruir el diálogo con la sociedad antes de que terminen los 90 días, Bolivia podría entrar en un estancamiento político más largo.

La situación es cambiante. Evo Morales llegó a pedir un levantamiento temporal de los bloqueos, y la prensa sugiere que tanto el gobierno como la oposición empiezan a buscar formas de reanudar las conversaciones. El dolor del ajuste, y la pregunta de quién lo soporta y cómo, seguirán presentes mucho después de que se levante la excepción.

La mirada del autor

Una decisión fiscal de eliminar subsidios y una reacción social en forma de bloqueos en las calles. Este esquema parece un caso típico en el que la manera de recibir el ajuste depende menos de si es 'correcto' que del orden en que se aplica y de dónde se coloca el dolor. Cuando un país que dependió largamente de los ingresos por recursos retira el apoyo de golpe, los que menos pueden absorber el costo son los primeros en tambalearse.

El estado de excepción es una herramienta para restablecer el orden, pero también pone en manos del gobierno la línea entre la protesta y el delito. Lo que más quiero observar es si una palabra tan fuerte como 'narcoterrorismo' termina mezclando la disidencia legítima con el crimen organizado. Aunque se levanten los bloqueos, el conflicto de fondo sobre los subsidios no se resuelve. Por eso, la verdadera prueba de estos 90 días es si puede sobrevivir un canal de diálogo en el camino que la fuerza volvió a abrir.

Glosario

Estado de excepción significa una situación extraordinaria, un término constitucional y administrativo formal, poco usado en el habla cotidiana pero frecuente en las noticias. La COB (Central Obrera Boliviana) es un actor con gran capacidad de movilización en la política boliviana. Subsidio es una ayuda económica del Estado; el subsidio a los combustibles está en el centro de esta crisis.

La democracia no es aquí el cimiento de la estabilidad; es la parte cuya solidez se está poniendo a prueba ahora mismo.

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Fuentes

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