← Volver a Noticias de América Latina

Las protestas que comenzaron a inicios de mayo en Bolivia no se detienen al entrar junio. Arrancaron como una movilización sindical por aumentos salariales y por una respuesta a la crisis del combustible. En seis semanas se endurecieron hasta volverse una demanda política: que el presidente renuncie. Los bloqueos de carreteras se extendieron a seis de los nueve departamentos y, a principios de junio, el Congreso aprobó una ley que permite a los militares despejarlos.

Cómo cambiaron los reclamos

Las primeras convocatorias salieron de la Central Obrera Boliviana (COB) y de organizaciones campesinas e indígenas. Plantearon tres reclamos: un alza salarial del 20%, mejor abastecimiento de combustible y la derogación de la Ley 1720, vinculada a la reforma agraria. Pero al prolongarse las protestas las voces crecieron, y el reclamo central pasó a ser la renuncia del propio presidente Rodrigo Paz Pereira. El gobierno de Paz tiene apenas algo más de seis meses. El peso de las reservas agotadas y la falta de combustible venía acumulándose desde antes de que asumiera. Pasó medio año y el peso seguía ahí.

Cuando los bloqueos detuvieron la salud

En su punto máximo se contabilizaron unos 90 puntos de bloqueo en todo el país. La dirección de salud de La Paz declaró emergencia hospitalaria por la falta de oxígeno, medicinas, alimentos y combustible. Se reporta que hasta siete personas murieron porque los bloqueos les impidieron recibir atención a tiempo. En zonas rurales donde la salud ya es escasa, cortar una ruta se vuelve, sin rodeos, un asunto de vida o muerte.

El ejército se moviliza y se nombra a Morales

Con la aprobación del Congreso, el presidente Paz ordenó al ejército abrir las rutas. Los violentos no van a ganar, dijo. En la misma frase nombró al expresidente Evo Morales (en el cargo 2006-2019) como el hombre detrás de quienes impulsan los bloqueos, y afirmó que se los financiaba con ganancias del narcotráfico de la región del Chapare. Morales lo niega. Aun así, las preguntas sobre sus vínculos con la base del MAS (Movimiento al Socialismo) no se apagan. Los problemas estructurales de escasez de divisas y combustible se sumaron a la desconfianza hacia un gobierno recién asumido. Cuando eso ocurrió, la ira en las calles soltó las riendas.

El ejército puede abrir las rutas, pero por ellas todavía no circula combustible. Nadie ha propuesto cómo llenar una economía que se quedó vacía.

📚 Para profundizar · Libros relacionados

¿Quieres profundizar en este tema? Encuentra libros relacionados en Amazon.

Buscar libros relacionados (Amazon) →

Este artículo contiene enlaces de afiliados de Amazon. Consulta nuestra Política de privacidad para más detalles.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.