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[Actualización — 20 de julio de 2026] Tras la publicación de esta nota, el conflicto se desactivó en unas dos semanas. El 19 de junio el Gobierno alcanzó un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB) y, al día siguiente, el presidente Paz declaró mediante el Decreto Supremo 5636 un estado de excepción de 90 días en todo el territorio, con restricción temporal de las concentraciones y prohibición de los bloqueos de rutas (el Congreso lo aprobó en la madrugada del 21 de junio). El 23 de junio se habían levantado todos los puntos de bloqueo, poniendo fin al conflicto a los 53 días. Paz no renunció. El 2 de julio se admitieron denuncias penales por instigación a los bloqueos contra el expresidente Morales y el dirigente de la COB Mario Argollo, entre otros. Lo que sigue es el texto escrito el 8 de junio, actualizado con los hechos ya establecidos.

Las protestas que comenzaron a inicios de mayo en Bolivia no se detuvieron al entrar junio. Arrancaron como una movilización sindical por aumentos salariales y por una respuesta a la crisis del combustible. En seis semanas se endurecieron hasta volverse una demanda política: que el presidente renuncie. Los bloqueos de carreteras se extendieron a seis de los nueve departamentos y, a principios de junio, el Congreso aprobó una ley que permite a los militares despejarlos.

Cómo cambiaron los reclamos

Las primeras convocatorias salieron de la Central Obrera Boliviana (COB) y de organizaciones campesinas e indígenas. Plantearon tres reclamos: un alza salarial del 20%, mejor abastecimiento de combustible y la derogación de la Ley 1720, vinculada a la reforma agraria. Pero al prolongarse las protestas las voces crecieron, y el reclamo central pasó a ser la renuncia del propio presidente Rodrigo Paz Pereira. Paz asumió el 8 de noviembre de 2025, de modo que su gobierno tenía apenas siete meses. El peso de las reservas agotadas y la falta de combustible venía acumulándose desde antes de que asumiera. Pasó más de medio año y el peso seguía ahí.

Cuando los bloqueos detuvieron la salud

En su punto máximo se contabilizaron unos 90 puntos de bloqueo en todo el país. La dirección de salud de La Paz declaró emergencia hospitalaria por la falta de oxígeno, medicinas, alimentos y combustible. A comienzos de junio se reportaban al menos seis personas muertas porque los bloqueos les impidieron recibir atención a tiempo; los recuentos posteriores al fin de los bloqueos elevan la cifra a 14. En zonas rurales donde la salud ya es escasa, cortar una ruta se vuelve, sin rodeos, un asunto de vida o muerte.

El ejército se moviliza y se nombra a Morales

Con la aprobación del Congreso, el presidente Paz ordenó al ejército abrir las rutas. Los violentos no van a ganar, dijo. En la misma frase nombró al expresidente Evo Morales (en el cargo 2006-2019) como el hombre detrás de quienes impulsan los bloqueos, y afirmó que se los financiaba con ganancias del narcotráfico de la región del Chapare. Morales lo niega. Aun así, las preguntas sobre sus vínculos con la base del MAS (Movimiento al Socialismo) no se apagan. Los problemas estructurales de escasez de divisas y combustible se sumaron a la desconfianza hacia un gobierno recién asumido. Cuando eso ocurrió, la ira en las calles soltó las riendas.

Los bloqueos se deshicieron a los 53 días. Pero nadie ha propuesto todavía cómo llenar una economía que se quedó vacía.

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Fuentes

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