← Volver a Noticias de América Latina

Mientras el mundo se apresura hacia los vehículos eléctricos y la energía renovable, la Amazonía brasileña y sus alrededores atraen la atención como una nueva frontera de recursos. Esa presión llega ahora hasta los límites mismos de la tierra donde viven los pueblos indígenas.

2.055 solicitudes, 278 territorios

Según un estudio del Observatorio de la Transición Energética, a abril de 2026, 2.055 solicitudes de minería de minerales críticos se superponen con el interior de los territorios indígenas de Brasil o quedan a menos de 10 km de sus límites. Los territorios afectados son 278: el 44% de todos los territorios indígenas del país. Lo que se busca es litio, níquel, cobre y niobio, todos esenciales para baterías de vehículos eléctricos y redes eléctricas, con una demanda internacional en alza. Se dice que Brasil concentra la mayor parte de las reservas mundiales de niobio.

Un proyecto para “legalizar la minería en tierra indígena”

Aunque la constitución permite la minería en tierra indígena, se ha llegado hasta aquí sin una ley detallada que la regule. Un proyecto para llenar ese vacío avanza en el Congreso. Pero se lo critica por no exigir el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de las comunidades indígenas. El Convenio 169 de la OIT, que Brasil ratificó, exige el CLPI, pero el proyecto en estudio omite de hecho ese procedimiento, y las organizaciones indígenas lo condenan con dureza como un despojo de derechos.

La justicia y la respuesta indígena

En febrero de 2026, el juez del Supremo Tribunal Federal Flávio Dino fijó al Congreso un plazo de 24 meses para escribir reglas que regulen la minería en tierra indígena. Equivale a un empuje a legislar, pero que el contenido proteja los derechos indígenas depende del Congreso. En el Campamento Tierra Libre (Acampamento Terra Livre) 2026, en abril, líderes indígenas expresaron un fuerte rechazo a un proyecto que permita la minería. En el fondo hay enojo por una estructura en la que los beneficios del auge minero fluyen a las ciudades y a inversores extranjeros mientras las comunidades locales cargan con la destrucción de ecosistemas y medios de vida.

La contradicción de la “transición verde”

El paso a los vehículos eléctricos y a las renovables se considera esencial para el clima. Pero la contradicción —que el proceso de extraer los materiales pueda ser inseparable de la destrucción de la tierra indígena amazónica— tiende a desaparecer de la vista dentro de las cadenas de suministro globales. Los reportes ya señalan deforestación y contaminación por mercurio por la minería, y la forma en que la minería ilegal (garimpo) entra en territorios indígenas recuerda a las fiebres del oro del pasado. Que este auge de minerales evite el mismo camino depende de la calidad de la ley que escriba el Congreso y de la fuerza para hacerla cumplir.

Extraer de tierra indígena los minerales para una transición verde: si no preguntamos qué hay al inicio de esa cadena de suministro, la palabra sostenibilidad suena hueca.

📚 Para profundizar · Libros relacionados

¿Quieres profundizar en este tema? Encuentra libros relacionados en Amazon.

Buscar libros relacionados (Amazon) →

Este artículo contiene enlaces de afiliados de Amazon. Consulta nuestra Política de privacidad para más detalles.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.