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El 22 de mayo de 2026, el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) avaló por 8 votos a 1 una ley de 2017 que reduce el Parque Nacional de Jamanxim, en la Amazonía. La decisión despeja uno de los obstáculos legales que llevaban tiempo frenando a Ferrogrão, un ferrocarril de 933 kilómetros pensado para llevar granos desde el interior de Brasil, cruzando la Amazonía, hasta un puerto del norte. Los grupos ambientales y los pueblos indígenas han reaccionado con fuerza, al considerarlo incompatible con la protección de la Amazonía. Aquí ordenamos por qué importa el fallo, qué se decidió y qué queda pendiente.

Qué es Ferrogrão

Ferrogrão (EF-170) es un gran proyecto de infraestructura impulsado por el agronegocio brasileño y por comercializadoras internacionales de granos. Partiría de la zona de Sinop, en el cinturón sojero de Mato Grosso, y avanzaría hacia el norte bordeando áreas protegidas de la Amazonía, entre ellas Jamanxim, hasta el puerto de Itaituba (Miritituba), sobre el río Tapajós, en el estado de Pará, a lo largo de 933 kilómetros.

El objetivo es la eficiencia logística. Hoy buena parte del grano brasileño se transporta por largas distancias en camión hacia puertos congestionados del sureste; Ferrogrão lo trasladaría al ferrocarril y permitiría exportar del orden de 100 millones de toneladas anuales por una ruta amazónica del norte. Por eso es un anhelo del lobby agrícola y, a la vez, un foco de disputas ambientales.

Qué decidió el fallo y sus límites

La ley de 2017 ahora avalada retira 862 hectáreas del Parque Nacional de Jamanxim para dar lugar al corredor ferroviario y obras asociadas. Un partido de izquierda la había impugnado, al argumentar que alterar un área protegida requería una legislación formal; la corte respaldó la ley por 8 a 1.

Una advertencia clave: los magistrados subrayaron que aprobar el cambio de límites no autoriza construir el ferrocarril en sí. Quedan varias etapas en el proceso de licencias, como la conclusión de la evaluación de impacto ambiental, la consulta libre, previa e informada a los pueblos indígenas y la actualización de los estudios técnicos. Las autoridades de transporte apuntaban en un principio a una subasta a fines de 2026, pero después se informó de un aplazamiento. Se superó el pico legal, pero el camino hasta iniciar las obras sigue siendo largo.

Las preocupaciones ambientales

La inquietud central no es tanto el ferrocarril en sí como los efectos indirectos que desencadena. Un análisis de 2020 de la organización Climate Policy Initiative estimó que, de completarse Ferrogrão, la pérdida de bosque podría superar los 2.000 kilómetros cuadrados. El razonamiento: no solo la franja que ocupan las vías, sino la expansión agrícola, los asentamientos y las redes de caminos secundarios que se extienden a lo largo de la línea y van mordiendo el bosque.

La región de Pará en torno a Jamanxim tiene gran biodiversidad, alberga jaguares, nutrias gigantes y primates, y limita con tierras indígenas. Ya está bajo presión por el acaparamiento de tierras y la tala ilegal. En abril de 2026, pueblos indígenas realizaron una gran marcha en Brasilia para exigir la cancelación de Ferrogrão y la aceleración de la demarcación de tierras. Este fallo no respondió de manera directa a esas preocupaciones.

A apenas seis meses de la COP30

Parte de por qué esta decisión genera tanto eco es su momento. En noviembre de 2025, Brasil fue sede de la conferencia climática de la ONU, la COP30, en Belém, puerta de entrada a la Amazonía, y atrajo la atención internacional por su postura climática, incluida la protección de los bosques. Apenas seis meses después, el Supremo permitió reducir un área protegida.

La tensión está entre la imagen exterior de Brasil como potencia verde y la fuerza de sus lobbies internos del agronegocio y la infraestructura. El fallo no equivale a la postura del propio gobierno de Lula, pero es probable que persistan las críticas por la brecha entre el liderazgo ambiental que Brasil proyecta hacia afuera y el desarrollo que avanza dentro del país.

La mirada del autor

Lo que quiero destacar aquí es la disciplina de separar lo que se decidió de lo que no. La corte halló constitucional el cambio de límites, pero no autorizó construir el ferrocarril. Si uno sigue solo los titulares, es fácil leerlo como que 'el ferrocarril recibió luz verde', cuando en realidad faltan grandes barreras por delante: la evaluación ambiental y la consulta indígena. Cuanto más pesada es la decisión, más importa mantener la claridad sobre qué está resuelto y qué no.

El otro punto es que la disyuntiva entre desarrollo y medio ambiente no es un simple sí o no sobre el ferrocarril. Pasar el grano del camión al tren mejora la eficiencia, pero se señala que la mayor deforestación no proviene de las vías en sí, sino del desarrollo circundante que estas atraen. Por eso, las reglas sobre qué se permite, y cuánto, más allá de la línea férrea pueden ser decisivas. Los detalles son lo que seguiré a continuación.

Notas de vocabulario

Ferrogrão combina las palabras portuguesas para hierro/ferrocarril (ferro) y grano (grão): literalmente, un ferrocarril de granos. STF son las siglas de Supremo Tribunal Federal. La consulta libre, previa e informada (CLPI/FPIC) es el procedimiento exigido internacionalmente para proyectos que afectan a los pueblos indígenas, y también se debate en portugués.

Se rediseñó el límite del parque cuando aún no se apagaba el eco de la COP30. Lo que se decidió fue abrir un camino, no el ferrocarril en sí.

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Fuentes

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