[Corrección, 20 de julio de 2026] En su versión original, este artículo describía a la secretaria general de la CARICOM, Carla Barnett, como «saliente». Era lo contrario de los hechos: Barnett fue reelegida en la reunión de jefes de gobierno de febrero de 2026, y la disputa no es sobre su salida, sino sobre la legalidad del proceso de reelección. El artículo tampoco mencionaba el resultado central de la operación estadounidense de enero —la captura del presidente Maduro y su traslado fuera del país—, lo que daba a entender que su gobierno seguía en pie. Los pasajes correspondientes han sido reescritos.
El marco de cooperación regional que construyeron las islas del Caribe atraviesa hoy una fuerte sacudida. Según las informaciones, en enero de 2026 el ejército de EE. UU. realizó una operación en Venezuela, y se dice que Trinidad y Tobago facilitó instalaciones a las fuerzas estadounidenses. A raíz de ello, la Comunidad del Caribe (CARICOM), con medio siglo de historia, enfrentaría una grieta interna sin precedentes. Intento ordenar los hechos tal como los entiendo.
Qué ocurrió
Según las informaciones, el 3 de enero de 2026 el ejército de EE. UU. realizó una operación dentro de Venezuela en la que capturó al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores y los trasladó fuera del país. El gobierno de Maduro cayó a raíz de ello y la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina. Se informa que al menos 80 personas murieron, aunque las cifras varían según la fuente y muchos detalles de la operación siguen sin confirmarse hasta ahora.
Lo que amplió la crisis fue la información de que Trinidad y Tobago proporcionó una base aérea y capacidades de detección a las fuerzas estadounidenses. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar respaldó abiertamente la posición de EE. UU., mientras que otros miembros de la CARICOM habrían expresado una profunda preocupación por la violación de la soberanía, y la unidad del bloque quedó muy afectada. No obstante, ya en diciembre de 2025 —antes de la operación— la primera ministra negaba que "EE. UU. haya solicitado alguna vez el uso de nuestro territorio para lanzar ataques", y restaba importancia a la presencia estadounidense en las islas calificándola de poco más que "un radar, una carpa de apoyo y unas letrinas portátiles" (también afirmó que ella misma había pedido el radar a la embajada de EE. UU.). Tras la operación ha sostenido que Trinidad y Tobago no es parte de ninguna acción militar en curso, de modo que la propia calificación de "base" sigue siendo objeto de disputa.
Contexto
El estrecho que separa a Trinidad y Tobago de Venezuela mide, en su punto más angosto, apenas unos 11 a 12 kilómetros. Se dice que unos 30.000 migrantes y refugiados que huyeron de Venezuela se han establecido en la isla y, en una sociedad de cerca de 1,5 millones de personas, se habría acumulado un sentimiento antimigrante, la idea de que presionan sobre el delito, la vivienda y el empleo.
La primera ministra Persad-Bissessar habría enmarcado la cooperación como una respuesta a una realidad de seguridad que la CARICOM no logró proteger, y respondió señalando por su nombre a los miembros que la criticaron. Tampoco puede ignorarse la dimensión energética: un acuerdo de desarrollo de un yacimiento de gas submarino con Venezuela es un gran proyecto en el que participan Shell y BP, y el marco de sanciones de EE. UU. a Venezuela ha condicionado su viabilidad.
Líneas de fractura
Tras la operación, habría continuado un tira y afloja por la redacción de los comunicados externos de la CARICOM. La primera ministra llegó a afirmar que la CARICOM no representa los intereses geopolíticos de Trinidad y Tobago. El enfrentamiento se ha extendido desde entonces a la conducción del secretariado. En la reunión de jefes de gobierno celebrada en San Cristóbal y Nieves en febrero de 2026 se acordó la reelección de la secretaria general de la CARICOM, Carla Barnett, para un segundo mandato que comienza en agosto. Persad-Bissessar, sin embargo, sostiene que el proceso vulneró el Tratado de Chaguaramas Revisado —según ella no hubo votación formal— y declaró en mayo que su país no reconocerá a Barnett como secretaria general a partir de agosto; en julio anticipó que buscaría un pronunciamiento de la Corte Caribeña de Justicia (CCJ). La mayoría de los estados miembros, entre ellos Jamaica, respalda la reelección, lo que deja a Trinidad y Tobago en un aislamiento notorio.
La CARICOM se fundó en 1973 como un marco para que los pequeños estados isleños alcanzaran poder de negociación colectivo. La cooperación en cambio climático, agricultura, salud y comercio se ha ido acumulando con paso firme, pero cuando el tema pasa a ser la seguridad y la geopolítica, los intereses nacionales divergen con fuerza. Mientras la administración de Donald Trump intensifica la presión sobre toda América Latina y el Caribe, ha salido a la superficie la dificultad de mantener en un mismo organismo a países que dependen de EE. UU. en energía y seguridad junto a otros con lazos profundos con Venezuela. Un análisis de Chatham House describe esto como una falla en el orden regional impulsada por la rivalidad entre EE. UU. y China.
La mirada del autor
Lo que me llama la atención de esta noticia es el dilema estructural que arrastra la CARICOM como «coalición de los pequeños». Por sí solos, los pequeños estados isleños casi no tienen poder de negociación frente a una gran potencia. Por eso pasaron medio siglo construyendo un marco para hablar con una sola voz; pero, en cuanto el tema pasa a ser la seguridad y cómo posicionarse ante una gran potencia, sostener esa voz única choca con la estrategia de supervivencia de cada país. Para Trinidad y Tobago, la seguridad y los intereses energéticos a apenas 11 kilómetros de la costa pesaron, evidentemente, más que la postura colectiva del bloque.
Y, sin embargo, cuando rechina la maquinaria de la solidaridad, las pérdidas son reales. Si los pequeños estados del Caribe han tenido peso en el escenario internacional —en las negociaciones climáticas, en la respuesta a desastres— ha sido porque se movieron en bloque. La pregunta abierta es si esta grieta terminará como una disputa personal entre primeros ministros o, en cambio, se convertirá en la ocasión para repensar las propias reglas del consenso. Ahora que la pugna por la reelección de la secretaria general parece encaminarse a los tribunales, lo que de verdad se pone a prueba no es tanto ese nombramiento como la legitimidad del modo en que la CARICOM decide cualquier cosa. Seguiré atento a lo que ocurra a partir de agosto.
Glosario
La CARICOM (Comunidad del Caribe) es un marco de integración económica y política del Caribe, fundado en 1973. Con varios estados insulares y costeros como miembros, ha funcionado como un vehículo para actuar de forma concertada en comercio, diplomacia y respuesta a desastres. Como en este caso, su estructura hace que afloren con facilidad las diferencias entre los miembros cuando el tema pasa a ser la seguridad o la relación con una gran potencia.
Ante una crisis a apenas once kilómetros, la solidaridad que proclama la CARICOM vive su hora de prueba.
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Fuentes
- Trinidad and Tobago's stance on US imperialism could upend trade bloc (The Canary, 2026-06-03) — thecanary.co
- Trinidad's prime minister escalates feud with Caribbean neighbors over US policy (Washington Post, 2026-04-10) — washingtonpost.com
- Attack on Venezuela highlights growing US–China rivalry in Latin America (Chatham House, 2026-01) — chathamhouse.org
- Trinidad and Tobago's Costly Geopolitical Miscalculation (The Caribbean Camera) — thecaribbeancamera.com
- Trinidad and Tobago becomes key ally for Donald Trump in Venezuela feud (The Hill) — thehill.com
※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.