En marzo, un solo cable submarino se apoderó de la transición política de Chile. Por la línea de fibra Hong Kong–Valparaíso planeada por la estatal china China Mobile (el “Chile–China Express”), Estados Unidos revocó las visas de funcionarios chilenos, y la reunión de traspaso entre el presidente saliente Boric y el entrante Kast se rompió en apenas 22 minutos.
Qué significa un cable de 500 millones de dólares
El cable mide unos 20.000 km. Sería el primer cable submarino Sudamérica–Asia que une directamente Hong Kong y Valparaíso. De construirse, conectaría Sudamérica con China sin pasar por Norteamérica, como deben hacerlo hoy los datos. Para China tiene peso geopolítico, pues reduce mucho la dependencia de las redes gestionadas por EE. UU. El comercio China–América Latina alcanzó los 518.000 millones de dólares en 2024, y China ya es uno de los principales socios de Sudamérica. Cuando la infraestructura y el comercio se funden, una “ruta” de comunicaciones no es solo un equipo, sino un activo diplomático.
La revocación de visas como “amenaza”
El Departamento de Estado de EE. UU. revocó las visas de tres funcionarios chilenos que participaron en la aprobación del cable, alegando que habían “puesto en riesgo infraestructura de comunicaciones crítica y debilitado la seguridad regional”. La preocupación estadounidense es que una ruta vía Hong Kong dé a Pekín acceso a los datos. China respondió que “no daña los intereses de ningún tercer país” y acusó a Washington de querer preservar un monopolio sobre las comunicaciones internacionales. La presión de las visas despertó también acusaciones de “violación de la soberanía” dentro de Chile.
Una reunión de 22 minutos y una posición que no puede elegir
Boric y Kast chocaron por compartir información del cable y por el proceso de aprobación, y una reunión de traspaso que suele ser una formalidad terminó en 22 minutos. El gobierno de Kast heredó el asunto sin resolver. Chile es una nación comercial proestadounidense con tratado de libre comercio, pero China es inseparable como gran comprador de su cobre y sus productos agrícolas. “China o EE. UU.” es un binario políticamente imposible para un pequeño Estado dependiente de las exportaciones. La disputa del cable es la miniatura de una pregunta mayor: en torno a qué red de comunicaciones se ordenará Sudamérica.
En una era en que los cables submarinos mueven la geopolítica, ¿dónde queda el margen de un pequeño Estado para ser “neutral”?
Fuentes
- Bloomberg — bloomberg.com
- SpaceWar / AFP — spacewar.com
- MercoPress — en.mercopress.com
- France 24 — france24.com
- PIIE — piie.com
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