← Volver a Noticias de América Latina

Omar Bula Escobar, designado el 8 de julio como canciller por el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, encadenó al día siguiente una serie de declaraciones que concentraron la atención del mundo diplomático. Afirmó con claridad que Colombia no tendrá embajadas en Cuba ni en Nicaragua, y anunció que los acuerdos vigentes con los organismos de la ONU serán «revisados integralmente a la luz del interés nacional». La política exterior colombiana, que durante los cuatro años del gobierno de Petro acentuó su color de izquierda, se dispone a virar en la dirección opuesta sin esperar siquiera al cambio de gobierno de agosto.

Qué pasó

Las declaraciones de Bula Escobar fueron cuidadosamente medidas. «No pensamos retirarnos de las Naciones Unidas. Pero examinaremos los acuerdos con cada uno de sus organismos». Esa formulación no es simple retórica. Deja entrever la intención de tratar de forma distinta a los organismos internacionales según sean los que fijan normas o los que ejecutan programas de cooperación. La relación con la OEA (Organización de los Estados Americanos) también sería objeto del mismo examen.

Bula Escobar asumirá como canciller con la instalación del nuevo gobierno el 7 de agosto, y se espera que haga públicos los resultados de la revisión una vez en el cargo. Sobre Venezuela, señaló una «línea constructiva». Dentro de un marco de asegurar los intereses económicos, atender los asuntos fronterizos y enfrentar de manera conjunta a las organizaciones criminales, la postura no es romper por completo con la Venezuela pos-Maduro, sino mantener una distancia pragmática.

Contexto: la incorporación al «Escudo de las Américas»

El eje diplomático que emerge en el gobierno de De la Espriella es la participación en el «Escudo de las Américas», la iniciativa de seguridad regional impulsada por la administración Trump. Colombia se incorporaría formalmente tras la instalación del nuevo gobierno, con el refuerzo de la cooperación antinarcóticos con Estados Unidos y la integración en la red de seguridad regional como prioridades.

También se ha planteado una mejora de las relaciones con Israel, y se informa que el traslado de la embajada a Jerusalén está entre las opciones en estudio. El propio De la Espriella enarbola la bandera de «un liderazgo que comparte valores con Trump, Milei y Meloni», y a nivel regional una red de diplomacia de derecha va tomando forma.

El punto: qué significa la ruptura con la línea de Petro

El expresidente Gustavo Petro (2022–2026) fue una figura simbólica de la izquierda latinoamericana: mantuvo las relaciones con Cuba y Venezuela y subrayó la solidaridad con Palestina. La política exterior del próximo gobierno equivale a una negación total de ese legado. Colombia es hoy, puede decirse, el país que atraviesa el «cambio de rumbo» de mayor amplitud en América Latina.

Lo que más pesa es la decisión de no tener embajadas en Cuba ni en Nicaragua. Para ambos países, Colombia era uno de los pocos «canales de diálogo» que les quedaban en América Latina. La Habana tiene, además, la historia de haber sido sede de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y el ELN (Ejército de Liberación Nacional). Cerrar las embajadas es una decisión simbólica, pero al mismo tiempo reduce, en la práctica, un canal diplomático más que podría usarse en una crisis.

Mi punto de vista

Que la política exterior gire 180 grados con cada elección no es algo exclusivo de Colombia en América Latina. Pero lo que me llama la atención no es tanto la amplitud del giro, sino que la dirección se haya declarado primero, cuando el contenido de la «revisión» está todavía casi en blanco. Los acuerdos con los organismos de la ONU incluyen muchos programas —salud, asistencia humanitaria, respuesta a refugiados y migrantes— que funcionan en el terreno con independencia del color del gobierno. Cómo queden tratados tras el examen determinará el costo real de este cambio de rumbo.

Los «resultados del análisis» que se publicarían tras la posesión del 7 de agosto no serán un simple documento de política exterior: deberían equivaler a la lista de qué cooperación internacional Colombia conserva y cuál corta. Más que el brillo de las declaraciones, prefiero esperar a ver el contenido de esa lista antes de emitir un juicio.

Glosario

canciller = ministro de relaciones exteriores; en el español de América Latina es la palabra habitual para designar a ese cargo. El ministerio es la cancillería. embajada = la representación diplomática de un país en otro; el embajador es el embajador. giro = cambio de dirección o de rumbo; el «giro de 180 grados en la política exterior» es exactamente la expresión que se usa en este caso.

Con Colombia girando su brújula diplomática hacia el lado opuesto, la derechización de América Latina pasó de ser «ideología» a redibujar, de hecho, el mapa diplomático.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.