«Respaldo completo y total». Esas palabras, que el presidente de EE. UU. Donald Trump dirigió al candidato colombiano Abelardo de la Espriella, provocaron un eco real en la diplomacia sudamericana. De la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio por menos de un punto y quedó confirmado como vencedor; asumirá como el trigésimo octavo presidente de Colombia el 7 de agosto. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lo felicitó de inmediato y señaló una cooperación más estrecha en seguridad, migración irregular y vínculos económicos. La pregunta ahora es cómo se reconfigurará la relación entre EE. UU. y Colombia, congelada con el presidente Petro, una vez que el nuevo gobierno tome posesión.
Qué significa la ruptura con Petro
Los cuatro años del saliente Gustavo Petro estuvieron marcados por una fricción constante con Washington. A comienzos de 2025 ambos países intercambiaron brevemente amenazas de aranceles elevados por los vuelos de deportación, y las conversaciones sobre lucha antidrogas y devolución de migrantes se estancaron una y otra vez. Estados Unidos había dejado, en la práctica, de tratar al gobierno de Petro como un socio de seguridad estable.
De la Espriella construyó su campaña como la figura que cerraría esa brecha. Aceptó de frente el apoyo de Trump, hizo de la recuperación de la seguridad el eje central y puso por delante el regreso a una política antidrogas liderada por EE. UU., la cooperación para el retorno de migrantes y la mano dura contra las organizaciones criminales.
La adhesión al «Escudo de las Américas»
De la Espriella afirmó que, el día de su investidura, el 7 de agosto, Colombia se sumará al «Escudo de las Américas». Se trata de un marco de seguridad regional que el gobierno de Trump puso en marcha en marzo de 2026 para enfrentar a los cárteles del narcotráfico, y al que ya se han adherido más de una docena de países. Colombia se une a una lista que incluye gobiernos de línea dura como los de El Salvador y Ecuador.
Colombia mira al Pacífico y al Atlántico a la vez y comparte frontera con Venezuela y Ecuador, lo que la convierte en una pieza estratégica. Para Washington, tener a Colombia dentro del «escudo» amplía el alcance de su política frente a los cárteles y frente a Venezuela. Visto al revés, Colombia ha optado por sincronizar estrechamente su propia estrategia de seguridad con la doctrina estadounidense.
Un presidente con ciudadanía estadounidense
De la Espriella nació en Colombia, pero trabajó durante años en Miami y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2023. Según la prensa, posee tres nacionalidades: colombiana, estadounidense e italiana. La Constitución colombiana no impide que asuma el cargo, pero que el presidente de un aliado de EE. UU. tenga además la ciudadanía estadounidense es algo inusual y con pocos precedentes.
Los críticos advierten de un gobierno «más fácil de dirigir directamente desde Washington», y la oposición de izquierda objeta en nombre de la soberanía. Los partidarios responden que una alineación profunda con Estados Unidos es la vía más rápida para atraer inversión y mejorar la seguridad. La segunda vuelta se decidió por el menor margen de la historia colombiana, de modo que el país sigue partido casi por la mitad mientras su eje de política exterior gira con fuerza.
Una región que observa el giro a la derecha
En toda América Latina, gobiernos de centroizquierda como el de Lula en Brasil y el de Sheinbaum en México observan con cautela el viraje colombiano. Con países desde Bolivia hasta Argentina inclinándose hacia Washington en materia de seguridad, una reorientación de Colombia, una de las mayores economías de la región, podría alterar la dinámica de los organismos multilaterales y de la Organización de los Estados Americanos. Cómo afecta esta ola de derecha a la cooperación regional será un foco de debate en los próximos meses.
La mirada del autor
Lo que me parece llamativo es que estas elecciones no se disputaron solo entre políticas de izquierda y de derecha, sino como una cuestión de distancia: cuán cerca debe situarse Colombia de Estados Unidos. Un presidente con ciudadanía estadounidense y una adhesión inmediata a un bloque de seguridad liderado por EE. UU. vuelven inusualmente legible el posicionamiento externo del país.
Sin embargo, la victoria por un margen mínimo muestra que los votantes no abrazaron esa cercanía como un solo bloque. Si el reacercamiento realmente trae inversión y calles más seguras, o se convierte en un nuevo punto de fricción por la soberanía, es la pregunta abierta. Más allá de la solemnidad de la investidura, toda la región estará atenta a qué gana Colombia y a qué precio.
Glosario
El Escudo de las Américas es un marco de seguridad regional que el gobierno de Trump lanzó en 2026, centrado en la cooperación contra los cárteles del narcotráfico. La doble nacionalidad (o nacionalidad múltiple) describe que una persona tenga más de una ciudadanía; aquí enmarca el debate sobre el hecho de que De la Espriella posea también la estadounidense.
Un presidente respaldado por Trump y con ciudadanía estadounidense toma el timón del mayor productor de cocaína de Sudamérica, y ese solo hecho recalcula la política de la región.
Fuentes
- Al Jazeera: 極右デ・ラ・エスプリエラがコロンビア大統領に当選——次に何が起きるか — aljazeera.com
- Latin America Reports: トランプの盟友デ・ラ・エスプリエラ勝利後の米コロンビア関係の行方 — latinamericareports.com
- MercoPress: コロンビアは8月7日に米主導の『シールド・オブ・ザ・アメリカス』へ参加とエスプリエラが表明 — mercopress.com
- The Conversation: トランプが支持する米国籍者がコロンビア大統領に——民主主義の試金石 — theconversation.com
- Atlantic Council: デ・ラ・エスプリエラ大統領はコロンビアと地域に何を意味するか——専門家の見方 — atlanticcouncil.org
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