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Entre el 6 y el 7 de julio, Cuba sufrió un apagón de alcance nacional, el tercero en los últimos seis meses. En La Habana los cortes superaron las 15 horas diarias y, según los reportes, en algunas zonas rurales llegaron a más de 70 horas. Es ya el octavo apagón nacional desde octubre de 2024. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió con una dureza inusual que la situación es «extremadamente grave y podría deteriorarse o colapsar». La crisis compuesta de Cuba bajo el bloqueo de combustible está entrando en una nueva fase.

Qué pasó

La causa directa del apagón es la falta de combustible. En febrero de 2026, la administración Trump emitió una orden ejecutiva que corta por completo la llegada de buques petroleros a Cuba, y presionó con medidas arancelarias a los terceros países que suministran petróleo a la isla. En mayo se informó de que las reservas cubanas de combustible se habían agotado. Las envejecidas plantas de generación llevaban tiempo operando al límite, pero cuando el propio combustible dejó de entrar, toda la red eléctrica cayó en un ciclo de paradas y restablecimientos.

Como paso aún más grave, la ONU señaló que «el bloqueo petrolero está bloqueando la entrada de 170 contenedores de ayuda humanitaria». La asistencia, que incluye alimentos y medicamentos, quedó detenida, y los expertos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) calificaron la orden ejecutiva de «grave violación del derecho internacional». Que el Gobierno estadounidense proclame abiertamente como objetivo «un cambio de régimen en Cuba antes de fines de 2026» eleva la tensión otro grado más.

Contexto: las cifras muestran el colapso de la vida cotidiana

El impacto sanitario y social ya se refleja en los números. La mortalidad infantil subió a 9,9 por cada mil nacidos vivos, la producción de alimentos cayó un 60% y la disponibilidad de medicamentos se estima en torno al 30% de lo habitual. Hay diferencias entre los datos de la ONU y las cifras del Gobierno cubano, pero coinciden en la dirección: la situación real se ha deteriorado drásticamente. La electricidad es la base de la refrigeración, del suministro de agua y de los equipos médicos, y la prolongación de los apagones se convierte directamente en una crisis de salud.

El punto: ¿quién asume las consecuencias de la «presión»?

El presidente brasileño Lula criticó abiertamente el bloqueo petrolero y exigió garantizar el acceso humanitario. Entre los gobiernos latinoamericanos, la preocupación por la línea dura de Estados Unidos se extiende sin distinción de izquierdas o derechas. La serie de medidas de mano dura hacia América Latina que comenzó con la detención de Maduro en enero se percibe, junto con la disputa por el Canal de Panamá, como un intento de «cambiar el statu quo por la fuerza», y está acentuando el aislamiento de Estados Unidos en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y en la ONU.

Por su parte, el canciller cubano Rodríguez afirmó que «las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba no avanzan», y no se ve una salida diplomática. Cuando el objetivo del cambio de régimen y el agravamiento de la crisis humanitaria avanzan al mismo tiempo, quienes primero asumen las consecuencias de la presión no son los del régimen, sino los ciudadanos. Quienes están en la oscuridad del apagón no son los que deciden las políticas.

Mi punto de vista

La cuestión de si las sanciones económicas son legítimas o no es un debate enorme que excede el alcance de este artículo. Pero lo que me llama la atención de esta noticia es que de la ONU haya salido una cifra concreta: «170 contenedores de ayuda humanitaria». Las discusiones sobre sanciones suelen convertirse en intercambios abstractos; en el momento en que se identifica que el contenido de los contenedores detenidos son alimentos y medicamentos, el debate pasa a ser una cuestión concreta de supervivencia de personas.

Desde la posición de quien ha seguido de cerca la salud en América Latina, puedo decir que la subida de la mortalidad infantil es uno de los indicadores más graves de una sociedad en crisis. Hasta que esa cifra vuelva a mejorar, nadie —desde ninguna posición política— debería poder afirmar que «la situación está bajo control». Seguir mirando los números es, creo, una de las pocas cosas que podemos hacer por esta isla desde fuera.

Glosario

apagón = corte de electricidad. Un apagón de alcance nacional se denomina apagón general. bloqueo = en Cuba, la palabra de uso cotidiano para referirse al conjunto de las sanciones económicas de Estados Unidos. termoeléctrica = central térmica; un término omnipresente en la cobertura de la crisis eléctrica cubana.

Cuando un bloqueo petrolero detiene hasta los contenedores de ayuda alimentaria, ya no es política comercial: es una cuestión de humanidad.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.