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El 15 de junio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una alerta urgente ante el fuerte aumento de casos de difteria en América Latina y el Caribe, e instó a los Estados miembros a reforzar sus programas de vacunación. La difteria es una infección bacteriana aguda causada por el bacilo diftérico y, en los países desarrollados, donde las vacunas eficaces están ampliamente extendidas, está cerca de ser erradicada. Ahora esa enfermedad está regresando silenciosamente a la región.

Las cifras revelan la gravedad de la situación. En las primeras 21 semanas de 2026 se confirmaron 163 casos y 5 muertes, ya más del doble del total de casos de todo 2025. Y 159 de esos casos, junto con las 5 muertes, se concentran en Haití. También se han confirmado casos esporádicos en Brasil y Perú.

¿Por qué el aumento ahora?

La difteria puede prevenirse con vacunas eficaces, como la combinación DTP (difteria, tos ferina y tétanos), y América Latina había logrado en su momento contenerla. Sin embargo, los casos están volviendo. El mayor factor es la caída de la cobertura de vacunación. Según la OPS, más de la mitad de los casos actuales corresponden a personas no vacunadas o cuyo estado de vacunación se desconoce, lo que significa que muchas de estas infecciones podrían haberse evitado.

Detrás de la concentración de casos en Haití están el deterioro de la seguridad y la expansión del territorio controlado por las pandillas. A medida que más distritos quedan fuera del alcance de los equipos médicos y la vacunación itinerante deja de funcionar, aumenta el número de niños que no reciben sus inmunizaciones de rutina. Infecciones que un sistema de salud en funcionamiento podría haber evitado se acumulan en medio de una crisis humanitaria.

El peso de lo que pide la OPS

En su alerta, la OPS instó a los países a tomar varias medidas concretas: aplicar la inmunización primaria con DTP (difteria, tos ferina y tétanos) a al menos el 95% de los niños, administrar los refuerzos al mismo nivel, fortalecer la vigilancia y crear la capacidad de analizar rápidamente los casos sospechosos, y capacitar al personal de salud.

La cifra de "al menos el 95%" es un umbral internacionalmente reconocido para la inmunidad de rebaño. Pero muchos países de América Latina y el Caribe no lo alcanzan, y los vacíos en la cobertura de vacunación están dispersos por toda la región. Las razones de la caída de la cobertura varían de un país a otro: la inmunización de rutina que se interrumpió durante la pandemia y nunca se recuperó del todo, los migrantes y desplazados que no tienen acceso a la vacunación, y la difusión de información falsa y el rechazo a las vacunas.

La naturaleza de la enfermedad

La difteria forma una pseudomembrana en la garganta y las vías respiratorias, lo que provoca asfixia, complicaciones cardíacas y daño neurológico. Lo que la hace tan peligrosa es que la mortalidad se dispara cuando la antitoxina se administra demasiado tarde. Los países de ingresos altos mantienen reservas de antitoxina, pero en zonas con escasos recursos como Haití toma más tiempo que un paciente pase de la aparición de los síntomas a un tratamiento adecuado. El hecho de que las 5 muertes hayan ocurrido en Haití apunta directamente a esta brecha en el acceso al tratamiento.

Los casos esporádicos en Brasil y Perú ilustran el riesgo de transmisión transfronteriza a través del movimiento de personas. Dentro de la región, ningún país puede resolver por sí solo una enfermedad infecciosa. Si la cobertura no aumenta en toda la región en su conjunto, la contención seguirá siendo difícil.

Mi perspectiva

Como alguien que investiga los sistemas de subsidio de dispositivos de apoyo y que ha trabajado en el terreno como fisioterapeuta, leo esta noticia menos como un "problema médico" que como un "problema de sistema". La difteria tiene una vacuna y tiene un tratamiento en forma de antitoxina. Técnicamente, es una enfermedad que resolvimos hace mucho. La gente sigue muriendo porque el sistema que entrega las vacunas, y el sistema que conecta a los pacientes con el tratamiento una vez que enferman, se rompen sobre el terreno.

Por haber vivido en América Latina, llegué a sentir que la fortaleza de un sistema de salud no se mide por si el sistema existe, sino por si llega a las personas en peores condiciones. En Costa Rica, donde residí, la atención primaria y la vacunación estaban tejidas en la comunidad, cerca de donde vive la gente, y precisamente por eso las enfermedades prevenibles se prevenían. Lo que ocurre en Haití es, más que un problema del sistema en sí, la consecuencia de un colapso de la seguridad que impide a los trabajadores de salud llegar al terreno y detiene la labor cotidiana de la prevención. La meta del 95% de cobertura no es solo un número; es la pregunta misma de a cuántas personas dejadas atrás en los vacíos logramos alcanzar.

Lo mismo ocurre con buena parte de la discapacidad y la enfermedad crónica: antes del "desenlace grave" o de la "muerte", siempre hay una etapa de prevención y de acceso. Destinar recursos a esa etapa es un trabajo silencioso y poco vistoso, pero es lo que salva más vidas, y ver esta noticia me lo recordó una vez más.

Glosario

difteria = infección bacteriana aguda que forma una pseudomembrana en la garganta; se puede prevenir con la vacunación. antitoxina = el tratamiento que neutraliza la toxina del bacilo diftérico; la rapidez con que se administra puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. inmunidad de rebaño = el estado en el que, al estar inmunizada la mayoría de la población, incluso las personas no vacunadas quedan protegidas de forma indirecta.

Hay una vacuna y hay una cura. Que la gente siga muriendo no es un problema de la enfermedad, sino del sistema.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.