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En el extremo norte de Sudamérica, una vieja disputa por petróleo y territorio se reavivó. El escenario es el Esequibo: cerca de dos tercios del territorio de Guyana, casi 160.000 kilómetros cuadrados, rico en oro, diamantes y madera, con enormes yacimientos de petróleo frente a la costa. Guyana y Venezuela lo disputan ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Las audiencias de mayo de 2026

Del 4 al 11 de mayo de 2026, la CIJ celebró audiencias orales sobre el fondo en el Palacio de la Paz, en La Haya. Guyana pidió a la corte declarar que la frontera trazada por el laudo arbitral del 3 de octubre de 1899 sigue vigente. Venezuela, por su parte, ha repetido que no reconoce la jurisdicción de la CIJ; su presidenta encargada dijo en agosto de 2025 que el país ignoraría un fallo final.

Por qué se reavivó ahora

La disputa fronteriza tiene más de un siglo. Se encendió tras hallarse enormes reservas de petróleo frente a Guyana, que hoy produce unos 750.000 barriles diarios. La frontera dormida despertó en el instante en que brotó el petróleo. En mayo la CIJ emitió una orden vinculante que prohíbe a Venezuela celebrar elecciones en el Esequibo, lo que Caracas también rechazó.

Un Estado pequeño y el derecho internacional

Guyana cuenta con el apoyo de la CARICOM, la Commonwealth, la UE y la OEA. La pregunta aquí es si una gran potencia acatará un fallo internacional. Incluso una sentencia vinculante pierde fuerza si una parte dice "no la aceptamos". Hasta dónde un pequeño Estado petrolero puede defender su soberanía con el respaldo del derecho internacional —con la intervención de Trump también en juego— hace del Esequibo una prueba donde se cruzan recursos, territorio y orden internacional.

En el instante en que brotó el petróleo, una frontera dormida despertó.

Fuentes

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