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Mientras buena parte de América Latina y el Caribe sigue con un crecimiento moderado o estancado, solo Guyana exhibe cifras de otra magnitud. Su ministro de Finanzas proyecta un crecimiento real del PIB del 16,2% para 2026, y el FMI prevé que esa cifra llegue al 19,7% en 2027. ¿Por qué un país pequeño, de apenas unos 800.000 habitantes, sigue creciendo tan rápido? La respuesta está en el petróleo que brota sin pausa del fondo marino frente a sus costas.

El fruto del petróleo costa afuera desde 2015

El petróleo se confirmó frente a las costas de Guyana en 2015. Un consorcio internacional encabezado por ExxonMobil ha liderado el desarrollo, y la producción se ha expandido con rapidez en los últimos años. Se espera que el sector petrolero crezca otro 17,9% en 2026, con una producción reportada en torno a los 840.000 barriles diarios. A medida que entran en operación nuevos proyectos costa afuera, hay margen para que la capacidad siga subiendo.

Los ingresos del petróleo se han convertido en la columna vertebral del presupuesto nacional y financian carreteras, hospitales y escuelas. Cabe destacar que la economía no petrolera también crece a tasas cercanas a los dos dígitos, impulsada por la construcción, la manufactura y la agricultura. Es decir, el crecimiento no se sostiene en una sola pierna petrolera: se va extendiendo a los sectores que la rodean.

Los desafíos detrás del auge

El crecimiento acelerado también proyecta sombras. Uno de los riesgos es el del mal holandés. Una economía inclinada hacia las exportaciones de recursos tiende a encarecer la moneda, lo que puede erosionar la competitividad de otras industrias como la agricultura, la manufactura y el turismo. En Guyana, las industrias tradicionales del azúcar, el arroz y los productos del mar se han reducido en términos relativos, por lo que la diversificación económica es una prioridad de política pública.

Otro es la disputa territorial con Venezuela por la región del Esequibo. Ambos países llevan mucho tiempo enfrentados por una gran parte del territorio guyanés, y el caso sigue su curso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Que un país vecino reclame soberanía justo al lado de las zonas de desarrollo petrolero es un riesgo que los inversores extranjeros no pueden ignorar. También se han planteado preocupaciones por la deforestación y los impactos sobre los ecosistemas marinos derivados del desarrollo acelerado.

Lo que revela la comparación regional

En las perspectivas del Banco Mundial de junio de 2026, el crecimiento del PIB de América Latina y el Caribe en su conjunto ronda el 2,1%. Incluso las economías más grandes de la región crecen entre el 1% y el 2%, lo que hace que el más del 16% de Guyana sea verdaderamente excepcional. El Banco Mundial considera que Guyana impulsa, en la práctica, el crecimiento del Caribe en 2026 y 2027.

Por tratarse de un país pequeño, su impacto directo en la distribución del ingreso de toda la región es limitado. Aun así, según cómo use sus dólares de los recursos en la diplomacia y la inversión en infraestructura, Guyana podría ampliar su influencia entre las naciones caribeñas.

Cómo convertir el auge en prosperidad duradera

El petróleo se agotará algún día. Lo importante es cómo transformar este alto crecimiento en desarrollo sostenible y en una mejor vida para la gente. El Gobierno de Guyana cuenta con un marco para apartar parte de los ingresos petroleros en un fondo nacional de recursos, pero las preguntas son cómo garantizar su transparencia y cómo resistir la presión política para vaciarlo. El FMI y el Banco Mundial han instado de forma reiterada a fortalecer la gestión de los ingresos.

Es precisamente durante el auge cuando se pone a prueba la inversión para el día en que el petróleo se acabe: en educación, salud y diversificación. ¿Qué se podrá dejar más allá del brillo de las cifras de los titulares? Ahí está la verdadera disputa de Guyana.

Glosario

Esequibo es el nombre de una vasta región del oeste de Guyana sobre la que Venezuela reclama soberanía; se escribe Esequibo en español y Essequibo en inglés. El "mal holandés" (en inglés, Dutch disease) es un término económico para el fenómeno en el que las exportaciones de recursos encarecen la moneda y debilitan a otras industrias; tiene su origen en las exportaciones de gas natural de los Países Bajos en los años sesenta.

Que Guyana logre dar su próximo paso mientras dura el auge petrolero decidirá el próximo siglo del país.

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Fuentes

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