El 21 de mayo, al menos 20 trabajadores de una plantación de palma africana fueron asesinados a tiros en la comunidad rural de Los Rigores, en el departamento de Colón, norte de Honduras. Hombres armados llegaron vestidos con uniformes policiales. Dispararon contra trabajadores que acababan de terminar una oración al amanecer y se preparaban para la jornada. Diecisiete de los muertos eran hombres y tres mujeres. Ocho pertenecían a una empresa campesina afiliada a la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC).
Qué ocurrió en el lugar
El ataque se produjo cerca de Trujillo, en Colón. Según grupos campesinos locales, dos organizaciones armadas se disputan el control de rutas de narcotráfico en la zona, y también se ha usado la violencia para ocupar tierras. La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), brazo de Centroamérica y México de La Vía Campesina, emitió un comunicado que recogió la denuncia campesina de que la agroindustria multinacional usa grupos armados para inclinar a su favor los conflictos por la tierra.
La investigación la llevan de forma conjunta el ministerio de Gobernación, la policía nacional, el ejército, la policía judicial (DPI) y la fiscalía. En junio fue detenido un líder pandillero conocido como "Gato Negro", acusado de ordenar el asesinato de 19 trabajadores. Pero quién proporcionó las armas y los hombres, y con qué fin, sigue sin saberse.
El mes más sangriento en Colón
Según ACLED, las muertes por crimen organizado en Colón en mayo fueron las más altas desde 2018. En toda la región, esas muertes aumentaron más de un 60 por ciento en mayo respecto a abril. En el campo, hombres con uniforme policial dispararon contra campesinos. Que eso haya ocurrido siquiera quiebra de raíz la confianza en la ley.
En las zonas agrícolas de Honduras, la expansión de la industria del aceite de palma se ha mezclado durante años con derechos de tierra poco claros. La denuncia de que se usa la violencia para aplastar los intentos campesinos de recuperar tierras no es nueva. Los trabajadores fueron asesinados en plena oración. El blanco no era lo que hacían, sino dónde estaban.
Veinte personas fueron baleadas por hombres uniformados en una plantación, recién terminada la oración del amanecer. En Honduras, ser campesino que se organiza aún pone en riesgo la vida.
Fuentes
- Peoples Dispatch — peoplesdispatch.org
- The Washington Post — washingtonpost.com
- CBS News — cbsnews.com
- La Via Campesina — viacampesina.org
- ACLED — acleddata.com
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