Del 24 de julio al 8 de agosto, Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, acoge los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC). Desde que la primera edición se celebró en Ciudad de México en 1926, se cumplen este año exactamente cien años de su creación. Son más antiguos que los Juegos Panamericanos (iniciados en 1951) y constituyen el evento multideportivo más antiguo que sobrevive en el continente americano. Esta competencia, en la que los países de Centroamérica y el Caribe se encuentran cada cuatro años, celebra su edición del centenario en pleno corazón del mar Caribe.
Qué pasó
Esta edición contempla 40 deportes y 57 disciplinas, con la participación prevista de más de 6.000 atletas de 37 países y territorios. Es la tercera vez que la República Dominicana organiza los Juegos. La sede principal es el Estadio Olímpico Félix Sánchez, en la capital; el recorrido de la antorcha partió del Palacio Nacional el 6 de mayo y regresará al estadio para la ceremonia de apertura del 24 de julio.
La mascota de los Juegos es «Colí El Barrancolí», un personaje inspirado en el barrancolí (Todus subulatus), un ave endémica de la isla La Española. Proyectar en la mascota el ecosistema y la identidad cultural del país anfitrión se ha vuelto una práctica habitual de los eventos internacionales de los últimos años, pero en la elección de un ave endémica de la isla se trasluce el orgullo por la naturaleza de una República Dominicana que vive del turismo. El calendario incluye también el béisbol masculino, encuadrado como torneo bajo el paraguas de la WBSC (Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol) Américas.
Contexto: qué significa el hito de los cien años
Que los JCC lleguen a su centenario no es un simple acto conmemorativo. Ocurre en un momento en que está en juego la propia presencia internacional de Centroamérica y el Caribe. Haití lleva casi una década sin poder celebrar elecciones a gran escala, y varios países de la región enfrentan la violencia de las pandillas, la pobreza y la emigración. Un evento deportivo no resolverá estos problemas, pero también es cierto que, históricamente, los Juegos han funcionado como un espacio donde la solidaridad regional se hace visible.
El país anfitrión, la República Dominicana, ha acumulado en los últimos años reconocimiento internacional a través del béisbol (es uno de los mayores exportadores de jugadores a las Grandes Ligas del mundo) y el baloncesto. Organizar estos Juegos es, también, la culminación de esa diplomacia deportiva.
El punto: unos juegos para el espectador, unos juegos para la región
Visto desde el lado de quien va a ver las competencias, julio en Santo Domingo es caluroso y húmedo, pero la brisa de la costa suaviza algo el calor del día. Entre una competencia y otra se puede caminar por la Zona Colonial, Patrimonio de la Humanidad, o por el Malecón junto al mar, así que la ciudad también llama la atención como destino que combina el deporte con la experiencia cultural. El turismo de aficionados dentro de la región es intenso, y se espera una afluencia especialmente numerosa desde Puerto Rico, Cuba, Colombia y Venezuela.
Para la región, en cambio, el sentido de estos Juegos está en otro lugar, más allá de los resultados deportivos. Una competencia que nació hace cien años para reafirmar los lazos de la región: ¿qué significa en un 2026 en el que se profundizan las divisiones políticas y sociales? Detrás del brillo de la ceremonia inaugural, esa pregunta permanece en silencio.
Mi punto de vista
Durante los años en que viví en Costa Rica, en Centroamérica, me sorprendió una y otra vez el sentido de unidad que la gente de esta región muestra a través del deporte. Entre los países hay rencillas históricas y brechas económicas y, sin embargo, dentro del estadio aflora otra identidad: la de «centroamericano». Creo que unos juegos como los JCC son un dispositivo que despierta esa sensación cada cuatro años.
¿En qué condiciones llegará a Santo Domingo la delegación de Haití? ¿Qué tamaño de representación podrá enviar una Cuba en plena crisis económica? Más allá del medallero, hay muchos países para los que el solo hecho de participar ya es una historia. El valor de esta edición del centenario está, quizá, precisamente en el hecho de que 37 países y territorios, cada uno con sus propias circunstancias a cuestas, se reúnan a pesar de todo en un mismo lugar.
Glosario
Juegos Centroamericanos y del Caribe = la gran cita deportiva de Centroamérica y el Caribe, abreviada JCC; en el mundo hispanohablante también se los llama «Juegos Centrocaribeños». antorcha = la llama del relevo; el relevo de la llama se denomina recorrido de la antorcha. barrancolí = pequeña ave endémica de la isla La Española, modelo de la mascota de esta edición.
Unos juegos que reúnen a Centroamérica y el Caribe han continuado sin interrupción desde 1926. Que sea la República Dominicana la que abra la puerta de su segundo siglo es, en sí mismo, una historia.
Fuentes
- Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 (sitio oficial) — jcc2026.org
- Santo Domingo 2026 reunirá a 37 países en los Juegos Centroamericanos y del Caribe (Acento) — acento.com.do
- Guía de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 (Acento) — acento.com.do
- XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe – Béisbol masculino (WBSC Americas) — wbscamericas.org
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