El 25 de mayo, el secretario de Economía Marcelo Ebrard presentó las cifras de Inversión Extranjera Directa del primer trimestre de 2026: 23,591 millones de dólares, el mayor monto registrado para un enero-marzo y un alza de 10.4% anual. Se difundió como la prueba de que el nearshoring está dando resultados. Al abrir la composición, sin embargo, el récord tiene otro carácter. Y en julio se movió la premisa misma que sostenía esa inversión.
Qué se anunció
Según la Secretaría de Economía, 22,222 millones de dólares del total —el 94.2%— correspondieron a reinversión de utilidades: ganancias que las empresas extranjeras ya instaladas en México decidieron dejar en el país en lugar de repatriarlas. La inversión nueva sumó 1,705 millones, el 7.2% del total. Por país de origen, Estados Unidos encabezó con 10,210 millones, seguido de España, Australia, Japón (985 millones) y Canadá.
Por sector, las manufacturas concentraron el 41.2%, los servicios financieros y de seguros el 29.0% y la minería el 12.9%. Por entidad, la Ciudad de México absorbió el 49.9%, seguida del Estado de México (8.4%) y Nuevo León (8.3%): una distribución cargada hacia el sector financiero de la capital más que hacia el cinturón industrial del norte, que suele presentarse como la primera línea del nearshoring.
Cómo tratar la palabra «récord»
Conviene tomar dos precauciones. La primera es la base de comparación. Las estadísticas mexicanas de IED se revisan al alza con el tiempo, y el aumento de 10.4% compara cifras originalmente publicadas con cifras originalmente publicadas. El IMCO señala que, frente a los datos actualizados del primer trimestre de 2025, el de 2026 fue en realidad 3.36% menor, y la inversión nueva cayó 26.6%. «Récord» no es falso, pero la versión del dato con la que se compare cambia el paisaje.
La segunda tiene que ver con el significado de la reinversión. Que crezca no es mala noticia: indica que las empresas ya presentes quieren seguir operando. Pero las nuevas plantas, los nuevos empleos y la transferencia de tecnología provienen sobre todo de la inversión nueva. El IMCO lo resume como algo positivo pero insuficiente. Este trimestre, por sí solo, no puede sostener el relato de una entrada fresca de capital por nearshoring.
Julio movió el terreno: no prórroga y aranceles al vecino
Después de publicarse estas cifras, la base de las decisiones de inversión se movió dos veces. El 1 de julio, en la revisión conjunta del T-MEC, Estados Unidos se negó a acordar una prórroga de 16 años, con lo que el tratado entró en una lógica de revisión anual hasta su vencimiento en 2036 (lo cubrimos aquí). El arancel cero sigue vigente, pero la estabilidad que iba a quedar fijada durante 16 años se convirtió en una pregunta anual.
El 15 de julio, la Representación Comercial de Estados Unidos anunció un arancel adicional del 25% a las importaciones procedentes de Brasil al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 (lo cubrimos aquí). La lección no está tanto en la tasa como en su durabilidad: un arancel construido con investigación, audiencias y publicación oficial es mucho más difícil de tumbar en tribunales. Quedó confirmado, con un ejemplo, que los aranceles por vía comercial son un instrumento utilizable en el hemisferio.
La proporción de exportaciones mexicanas que cumplen las reglas de origen del T-MEC pasó del 44.8% en enero de 2025 al 88.7% en noviembre del mismo año. Suele citarse como prueba de una confianza creciente en el tratado. Vista la cronología, se lee con más naturalidad como una respuesta defensiva al anuncio de Washington de gravar los bienes que no calificaran. Es una cifra empujada por la amenaza, no por la confianza.
Salarios bajos, productividad estancada
La ventaja de costos existe. El salario manufacturero en México ronda los 4.90-5.00 dólares por hora, alrededor de un 25% por debajo de los aproximadamente 6.50 de China, y el acceso terrestre al mercado estadounidense es una cercanía que ninguna localización asiática puede replicar.
El problema es que esa ventaja no está respaldada por la productividad. En el primer trimestre de 2026, la productividad laboral cayó 0.1% trimestral y quedó prácticamente plana en términos anuales, con la industria en -1.2%. Los salarios mínimos han subido rápido durante años mientras el producto por hora no se mueve. El PIB del mismo trimestre se contrajo 0.8% (lo cubrimos aquí) y la inversión fija se reporta con una caída cercana al 10% anual. México se acerca a ser barato, y solo barato.
La valoración de los propios inversionistas refleja esa ambivalencia. En el Índice de Confianza en IED 2026 de Kearney, México subió seis lugares, del 25 al 19, y ocupa el quinto puesto entre los mercados emergentes: uno de los mayores avances del índice, junto con Singapur. En el mismo documento, Kearney señala la certeza jurídica y la brecha de innovación tecnológica como riesgos estructurales, y apunta que en innovación tecnológica —hoy el factor más importante del mundo para decidir dónde invertir— México aparece casi al final del top 25.
Mi perspectiva
Lo que más me interesa señalar es que los mismos 23,591 millones de dólares pueden escribirse como un triunfo del nearshoring o como un desplome de la inversión nueva, y ninguna de las dos versiones es mentira. Lo que las separa son exactamente dos decisiones: mirar el total o la composición, y comparar contra cifras originales o revisadas. Ese consejo de manual de revisar primero la definición de un dato y después su nivel pocas veces tiene una ilustración tan limpia.
Hay además un desfase temporal que conviene retener. Las cifras del primer trimestre reflejan decisiones tomadas entre enero y marzo: no incorporan ni la no prórroga del 1 de julio ni los aranceles a Brasil del 15. Si una planta tarda de cinco a diez años en recuperar la inversión, la condición de operar bajo un tratado que puede renovarse o no cada año empezará a pesar a partir de ahora. Lo que también significa que pueden seguir publicándose buenas cifras durante un tiempo, con la tentación de concluir que no pasó nada.
Si hubiera que elegir un solo indicador, no sería el total sino la trayectoria trimestral de la inversión nueva (greenfield). Las cifras del primer semestre de 2026 se esperan de la Secretaría de Economía en agosto, y serán el primer material capaz de registrar el entorno posterior a julio. Si el total sigue creciendo por reinversión mientras la inversión nueva se adelgaza, la señal es que México es un país que recicla las utilidades del capital que ya llegó, y no un país al que se esté eligiendo de nuevo.
Glosario
Inversión Extranjera Directa (IED) = inversión extranjera directa, FDI en inglés. reinversión de utilidades = ganancias que la filial local mantiene en el país en vez de remitirlas. nearshoring = relocalización de la producción hacia países cercanos al mercado de consumo. T-MEC = nombre en español del USMCA.
Los mismos 23,591 millones se leen como triunfo o como frenazo. Lo único que los separa es mirar el total o mirar la composición.
Fuentes
- エブラール経済相によるIED(2026年第1四半期)発表 | メキシコ経済省(2026-05-25) — gob.mx
- Inversión Extranjera Directa en México: Primer trimestre de 2026 | IMCO — imco.org.mx
- Kearney's 2026 FDI Confidence Index finds investors recalibrating strategies | Kearney(プレスリリース) — prnewswire.com
- Mexico Climbs to 19th in Kearney 2026 FDI Confidence Index | Mexico Business News — mexicobusiness.news
- Mexico Productivity Stalls, Clouding Its Nearshoring Promise | Rio Times — riotimesonline.com
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