En su conferencia matutina del 16 de julio, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un plan de saneamiento para los tres ríos considerados oficialmente los más contaminados de México: el Atoyac, el Lerma-Santiago y el Tula. El gobierno invertirá 20 mil millones de pesos durante el sexenio (2024-2030) —alrededor de 1.100 millones de dólares al tipo de cambio de mediados de julio, cercano a 17,5 pesos por dólar— con 25 millones de personas beneficiarias en 10 estados y 61 municipios.
Qué se anunció: 93 proyectos y 3.202 descargas
Según el gobierno, el plan agrupa 93 obras en las tres cuencas: construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, colectores marginales, recuperación de cauces, reforestación de laderas y reducción del riesgo de inundaciones. De los 20 mil millones, unos 2.500 millones ya se ejercieron o están comprometidos entre 2025 y 2026.
El desglose por río también se hizo público. El Lerma-Santiago recorre 1.360 kilómetros por seis estados —Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit— con 21,4 millones de habitantes en su cuenca. El Tula suma 191 kilómetros y 0,8 millones de personas en el Estado de México e Hidalgo; el Atoyac, 162 kilómetros y 3,7 millones en Tlaxcala y Puebla. El avance de la primera etapa se reportó en 90 % para el Lerma-Santiago (65 km), 85 % para el Atoyac (63 km) y 62 % para el Tula (74 km).
La ejecución recae en la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, y en Efraín Morales, director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el organismo federal que administra las concesiones de agua y vigila las normas de descarga, y que ha conducido los recorridos de campo y las asambleas comunitarias del programa.
Contexto: medio siglo de promesas
Conviene leer este tipo de anuncios sobre un fondo largo. El saneamiento de la cuenca Lerma-Chapala-Santiago ha sido prioridad declarada de prácticamente todos los gobiernos desde los años ochenta. La contaminación, sin embargo, sigue ahí, y en la cuenca se ha señalado de forma reiterada una incidencia inusualmente alta de enfermedad renal crónica.
En el Atoyac, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 10/2017, en la que concluyó que se violaba el derecho a un medio ambiente sano de habitantes de varios municipios de Tlaxcala y Puebla, y señaló la omisión de los tres órdenes de gobierno. Organizaciones locales han denunciado desde entonces que la recomendación quedó en buena medida sin cumplirse. Los 20 mil millones no son, por tanto, un punto de partida: son una respuesta a una tarea pendiente.
El dato que pesa: 3.202
Lo más relevante del anuncio quizá no sea el presupuesto. El gobierno informa que recorrió 340 kilómetros de río, muestreó 322 sitios e identificó 3.202 descargas contaminantes, 479 tiraderos clandestinos y 460 industrias prioritarias potencialmente contaminantes, además de deforestación en el 22 % de la zona analizada.
Los presupuestos de saneamiento se recortan cuando cambia el gobierno. Pero los datos sobre el origen de la contaminación, una vez publicados, ya no se pueden despublicar: dan a vecinos, investigadores y periodistas locales un punto de apoyo para exigir responsabilidades concretas. Una planta de tratamiento es un dispositivo que absorbe la suciedad aguas abajo; un registro de descargas es un dispositivo que vuelve visible lo que ocurre aguas arriba. Si los gobiernos anteriores fracasaron menos por falta de lo primero que por ausencia de lo segundo, esta divulgación importa más que la cifra en pesos.
Mi perspectiva
Lo que me llamó la atención es cómo se reporta el avance. «90 % de la primera etapa» describe obra ejecutada, no calidad del agua. En política ambiental es frecuente que los insumos —dinero comprometido, kilómetros intervenidos— sustituyan a los resultados: indicadores de calidad del agua o reducción de daños a la salud. Distinguir ambas cosas es donde empieza una lectura seria.
Está también la cuestión de la escala. Veinte mil millones de pesos, repartidos en seis años y entre 25 millones de personas, equivalen a unos 130 pesos por persona al año. No es una cifra holgada para levantar infraestructura de saneamiento urbano desde una base baja. Estimaciones que circulan desde hace años calculan en torno a 14 mil millones de pesos el costo de sanear solo el Lerma. Leído así, esto no es un presupuesto para terminar el trabajo en tres ríos, sino para empezar por los tramos más sucios.
Tres cosas por vigilar. Primero, si el registro de las 3.202 descargas se publica de verdad como mapa o base de datos y se mantiene actualizado. Segundo, si Conagua reporta el monitoreo de calidad del agua —demanda bioquímica de oxígeno, metales pesados— de forma separada del avance de obra. Tercero, si los 20 mil millones aparecen como partidas reales en los presupuestos federales a partir de 2027. Si falla lo tercero, este plan se formará en la fila de las promesas anteriores.
Glosario
saneamiento = conjunto de acciones para recuperar la salubridad de un río. Conagua (Comisión Nacional del Agua) = organismo federal a cargo de las concesiones de agua y la regulación de descargas. descarga = vertido; aquí, la salida de aguas residuales al río. cuenca = territorio drenado por un río y sus afluentes. tiradero clandestino = basurero ilegal.
Una planta de tratamiento absorbe la suciedad aguas abajo; un registro de descargas vuelve visible lo que ocurre aguas arriba.
Fuentes
- En el sexenio se invertirán 20 mil mdp para sanear los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula | Presidencia de la República (2026-07-16) — gob.mx
- El Gobierno de México avanza en el saneamiento y restauración del río Lerma-Santiago | Conagua — gob.mx
- El Gobierno de México invertirá más de 1,350 mdp en 2026 para el saneamiento del río Lerma-Santiago | Semarnat — gob.mx
- Recomendación 10/2017 (ríos Atoyac y Xochiac) | CNDH México — cndh.org.mx
- Gobierno Federal invertirá 20 mil MDP para sanear los ríos Atoyac, Lerma y Tula | La Jornada — jornada.com.mx
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