El 15 de junio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) inauguró su 178.º Comité Ejecutivo. Durante cuatro días, los Estados miembros analizan varias grandes estrategias sanitarias que podrían marcar los próximos cinco a diez años en las Américas. Sin embargo, detrás de ellas hay una cruda realidad fiscal: la OPS ha recortado 220 puestos. La brecha entre planes ambiciosos y una capacidad de ejecución que se reduce pesa sobre toda la reunión.
Qué ocurrió
Los delegados de los Estados miembros revisan cuatro documentos clave durante el periodo de sesiones: el Plan de Acción sobre Resistencia a los Antimicrobianos (RAM) 2027-2031, la Estrategia Integrada sobre Enfermedades Arbovirales 2026-2035, la Estrategia de Inocuidad de los Alimentos 2026-2031 y la Estrategia para Fortalecer la Gestión de Emergencias de Salud 2026-2031. Ninguna es una medida de un solo año; todas son marcos plurianuales destinados a reconstruir la agenda sanitaria de la región a medio y largo plazo.
Al mismo tiempo, la OPS ha revelado que este año recortó 220 puestos. Continúan las medidas de austeridad, como la reducción de viajes y la congelación de contrataciones. Golpeada de lleno por los recortes de Estados Unidos al financiamiento de USAID, la erosión de la capacidad de ejecución es evidente. El hecho mismo de que la OPS haya inaugurado la sesión señalando los "desafíos financieros" como uno de sus ejes centrales revela tanto franqueza como un profundo sentido de crisis.
Contexto
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) se ha convertido en una amenaza de salud pública en todas las Américas. La cirugía, el tratamiento del cáncer y los cuidados intensivos presuponen que los antibióticos funcionan; la propagación de bacterias resistentes socava ese supuesto. El plan de acción 2027-2031 se centra en reforzar la vigilancia, promover el uso adecuado, apoyar el desarrollo de nuevos fármacos y el enfoque "Una Salud", que entiende la salud humana, animal y ambiental como un todo.
Las enfermedades arbovirales —infecciones causadas por virus transmitidos por artrópodos— han provocado repetidamente grandes brotes en América Latina. Entre ellas están el dengue, el Zika, el chikungunya y el Oropouche, vigilado en los últimos tiempos. La urbanización ha ampliado el área del mosquito Aedes, y el calentamiento impulsado por el clima refuerza esa tendencia. El virus de Oropouche se propagó sobre todo en Brasil durante 2024-2025, con casos sospechosos de transmisión vertical de madre a hijo. La estrategia integrada 2026-2035 busca articular el control de vectores, la introducción de vacunas y el fortalecimiento del diagnóstico a lo largo de nueve años.
El punto de tensión
Lo que aflora es un desajuste entre la ambición de las estrategias y los recursos sobre el terreno. Aunque se adopten planes plurianuales integrales, si al mismo tiempo se reducen el personal y el presupuesto necesarios para llevarlos a los sistemas de salud regionales y nacionales, los documentos corren el riesgo de quedarse en el papel.
Los sistemas de salud de América Latina cargan con una triple presión: la recuperación fiscal pospandemia, la inflación y la reducción de la ayuda externa. Dentro de estructuras fragmentadas, donde conviven los sistemas público, privado y de seguridad social, el peso de los recortes suele recaer sobre los más vulnerables. Que una misma reunión exprese a la vez documentos estratégicos más sólidos y una menor capacidad de ejecutarlos resume la dificultad de la política sanitaria latinoamericana de hoy.
Mi perspectiva
Como alguien que ha estudiado los sistemas de dispositivos de apoyo y de atención sanitaria, leo esta noticia con la mirada puesta en hasta dónde llega realmente una política a las personas a las que pretende servir. Incluso después de un tratamiento con una articulación artificial o un dispositivo ortésico, la recuperación se aleja rápido si falla el control de infecciones. La RAM no es un problema limitado a unos pocos casos graves; forma parte del cimiento mismo sobre el que se sostiene la medicina. Por eso veo las estrategias sobre RAM y arbovirus no como un asunto de "enfermedades especiales", sino como algo ligado a la vida cotidiana de todas las personas de la región.
Por el tiempo que he pasado en Costa Rica y en otros lugares de América Latina, he llegado a sentir que la forma en que un buen diseño de política se sostiene con personal y presupuesto sobre el terreno decide, al final, lo que la gente realmente experimenta. La cifra de 220 puestos parece abstracta, pero detrás de ella hay personas que recopilan datos de vigilancia, que llevan adelante el control de mosquitos en zonas de brote y que explican a los pacientes cómo usar sus medicamentos. Para que las estrategias no terminen como mapas, quiero observar adónde van los recursos que las ponen en marcha con la misma atención con la que observo el contenido de los planes.
Glosario
La RAM (resistencia a los antimicrobianos) se refiere al fenómeno por el cual las bacterias y otros microbios responden cada vez menos a los fármacos. Arbovirus es un término colectivo para los virus que se transmiten a los seres humanos a través de artrópodos como los mosquitos, con el dengue y el Zika como ejemplos destacados. "Una Salud" es la idea de tratar la salud humana, animal y ambiental como inseparables y entenderlas como un todo.
Aunque se adopten cuatro estrategias, si han desaparecido las personas y el presupuesto de 220 puestos, la estrategia se queda en un mapa de papel.
Fuentes
- PAHO Executive Committee opens 178th session — paho.org
- Antimicrobial resistance in the Americas — paho.org
- Governance – Executive Committee — paho.org
- WHO, PAHO, and the Future of Health in the Americas — thinkglobalhealth.org
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