Del 3 al 4 de junio se celebró en Cancún, México, una reunión regional para América Latina y el Caribe. Reunió a representantes de los ministerios de salud de 19 países, junto con expertos de sociedades científicas, organismos internacionales y fundaciones. Organizada conjuntamente por la OPS (Organización Panamericana de la Salud), el Hospital de Investigación Infantil St. Jude de Estados Unidos y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la reunión tenía como objetivo mejorar el acceso a la radioterapia contra el cáncer infantil en toda la región. Al día siguiente, el 5 de junio, sus resultados se presentaron formalmente en el congreso mundial de la Sociedad de Oncología Radioterápica Pediátrica (PROS 2026), celebrado en la misma ciudad.
Una brecha geográfica que puede costar vidas
El cáncer es una enfermedad cuyas tasas de curación varían enormemente según el país en el que nazca el niño. En los países de ingresos altos, la tasa de supervivencia a cinco años del cáncer infantil supera el 80%, mientras que en los de ingresos bajos y medios suele quedar por debajo de la mitad. Muchos países de América Latina pertenecen a esta última categoría, y la falta de centros de radioterapia y la escasez absoluta de personal especializado se han señalado durante mucho tiempo como problemas graves.
La reunión se enmarcó en la Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil (GICC) y la Plataforma Mundial de Acceso a los Medicamentos contra el Cáncer Infantil (GPACCM), ambas impulsadas por la OPS, St. Jude y el OIEA. La GICC, lanzada por la OMS en 2018, tiene como meta elevar la tasa mundial de supervivencia del cáncer infantil al 60% para 2030.
El OIEA aporta los 'Rayos de Esperanza'
A través de una iniciativa llamada Rays of Hope (Rayos de Esperanza), el OIEA trabaja para ampliar los servicios de radioterapia y medicina nuclear en los países de ingresos bajos y medios. En la reunión de Cancún se compartieron los avances de este programa en América Latina.
Lo que subrayaron los expertos participantes fue la gravedad de un problema concreto: tener los equipos pero no contar con nadie capaz de usarlos. El número absoluto de oncólogos radioterapeutas es reducido, y también escasean los físicos médicos capaces de mantener y gestionar los equipos. Instalar máquinas no basta para que el tratamiento llegue. Cómo construir un sistema que avance en paralelo en la formación de personal y en la dotación de instalaciones surgió como un desafío compartido por toda la región.
Las grietas del sistema y los niños con discapacidad
Entre quienes requieren cuidados especiales están los niños con discapacidad que además padecen cáncer. Su diagnóstico suele retrasarse y, en muchos casos, resulta difícil que colaboren en las pruebas. La radioterapia exige que el paciente permanezca inmóvil durante la irradiación, por lo que los niños con discapacidad intelectual grave o trastornos del espectro autista a menudo necesitan tratamiento bajo anestesia general. Los centros capaces de ofrecer esa respuesta especializada siguen siendo limitados incluso dentro de América Latina.
Hacer visibles a los pacientes que caen por estas 'grietas del sistema' y decidir cómo la región en su conjunto puede cubrir esos vacíos no fue un tema que la reunión abordara directamente. Pero cuanto más profundiza el debate sobre la desigualdad en el acceso, más inevitable se vuelve esta cuestión.
Los brotes de un modelo latinoamericano
Al mismo tiempo, hay una promesa real en este esfuerzo. Que los ministerios de salud de 19 países se reúnan en un mismo lugar para compartir desafíos sobre instalaciones, formación de personal y adquisición de medicamentos es un primer paso para construir la base de una red regional que funcione. América Latina es una región de fuerte desigualdad en recursos médicos, pero empieza a gestarse un modelo de compartir experiencias dentro de la región y de replicar los casos exitosos. Los esfuerzos por extender la infraestructura médica y educativa de países como Brasil y Cuba a sus vecinos existen desde hace tiempo, pero que un organismo internacional actúe como intermediario, como en este caso, representa un tipo de estructura nuevo. Este patrón de cooperación es de la misma naturaleza que la respuesta humanitaria regional de la OPS durante brotes y desastres, lo que sugiere que la OPS asume cada vez más el papel de puente entre los múltiples sectores de la región.
Mi perspectiva
La realidad de que 'tus probabilidades de sobrevivir las decide el lugar donde naces' es igual de cierta en el mundo de los productos de apoyo. Al vivir en Costa Rica y observar los sistemas sobre el terreno, lo que me impactó fue que, incluso dentro de América Latina, cruzar una sola frontera puede cambiar drásticamente la calidad de la atención que se puede recibir. La radioterapia contra el cáncer infantil es, creo, el campo donde esa brecha geográfica se manifiesta de la forma más cruel. Precisamente por eso importa tanto que la OPS, St. Jude y el OIEA hayan unido sus manos a través de las fronteras. Dibujar un único mapa de dónde están los equipos y llevar la experiencia a los lugares que carecen de ella. La acumulación de ese trabajo poco vistoso es, intuyo, lo que en última instancia moverá la cifra que representa la tasa de supervivencia de un niño.
Y lo que quiero destacar es la idea de que 'las personas importan más que los equipos.' Se puede instalar la máquina de radioterapia más moderna, pero sin oncólogos radioterapeutas que la operen ni físicos médicos que gestionen la dosis, la máquina no funcionará. Es exactamente la misma estructura que en el campo de la rehabilitación: aun con buenas ortesis y dispositivos, sin profesionales que los ajusten y adapten, nada llega al paciente. Además, los niños con discapacidad son propensos a caer por las 'grietas del sistema' en cada etapa del diagnóstico, el examen y el tratamiento. He visto muchas veces sobre el terreno cómo se reducen las opciones de tratamiento para un niño simplemente porque no puede quedarse quieto o porque la comunicación es difícil. Cuando hablamos de acceso, cómo recogemos a las personas menos capaces de alzar la voz, y si logramos incorporar esa perspectiva al diseño de una red regional, es lo que determina la equidad en su sentido más auténtico.
Glosario
Rays of Hope (Rayos de Esperanza) = iniciativa del OIEA para ampliar el acceso a la radioterapia en países de ingresos bajos y medios. GICC (Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil) = esfuerzo de la OMS lanzado en 2018 que busca elevar al 60% la tasa de supervivencia del cáncer infantil para 2030. radioterapia = tratamiento del cáncer mediante radiación.
Que la probabilidad de sobrevivir de un niño la decida el lugar donde nació nunca debe convertirse en lo normal para los niños de América Latina.
Fuentes
- Regional experts unite to boost pediatric radiotherapy in the Americas, led by PAHO, St. Jude, and IAEA | PAHO — paho.org
- CureAll Americas | PAHO — paho.org
- Central and South America Regional Program | St. Jude Global Alliance — global.stjude.org
- IAEA and St. Jude Look to Increase Global Access to Radiotherapy for Children with Cancer | IAEA — iaea.org
- Collaboration for success: the Global Initiative for Childhood Cancer in Latin America | PMC — ncbi.nlm.nih.gov
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