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El 24 de junio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que había puesto en marcha proyectos para ampliar los servicios de salud en cinco países que enfrentan crisis humanitarias múltiples: Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití y Honduras. La inversión total es de casi 25 millones de dólares. Los proyectos llegarán de forma directa a más de 1,1 millones de personas y, de forma indirecta, a cerca de 900.000: alrededor de dos millones en total. Financiada por el Fondo Humanitario Regional para América Latina y el Caribe, la iniciativa apunta a zonas donde se superponen varias tensiones: conflicto, violencia, cambio climático y brotes de enfermedades.

Cinco países, cinco rostros de la crisis

Los cinco escenarios no se pueden pintar de un solo color. Haití recibe la mayor parte. A medida que los grupos armados amplían su control, se han agravado el desplazamiento de la población y amenazas sanitarias como el cólera. Según la OPS, el fondo busca asegurar el acceso a atención de emergencia y esencial para más de 524.000 personas en situación de alta vulnerabilidad, con énfasis en la respuesta al cólera, la atención materna y neonatal, la salud mental y la vacunación contra el sarampión y la difteria.

En Colombia se entrelazan el conflicto armado, la violencia, el cambio climático y los brotes, y llegar a las comunidades remotas es un problema crónico. El proyecto abarca atención primaria, vigilancia epidemiológica, nutrición, salud mental y acceso a agua segura. En Honduras, Guatemala y El Salvador, los daños agrícolas por el clima y la inseguridad alimentaria elevan el riesgo de brotes, y el trabajo comenzó a principios de junio de 2026. Guatemala se centra en la sequía y la pérdida de cosechas; El Salvador, en enfermedades transmitidas por vectores como el dengue.

De las brigadas móviles al agua y el saneamiento

El hilo común es una atención que viaja hacia las comunidades de difícil acceso. Donde los consultorios fijos no funcionan, las brigadas móviles de salud llevan vacunación, atención primaria y vigilancia de enfermedades. En Honduras, esas brigadas van acompañadas de campañas de inmunización, la rehabilitación de establecimientos de salud, el fortalecimiento del agua y el saneamiento, y la prevención del dengue.

Recuperar instalaciones dañadas por disparos o desastres naturales sienta las bases de sistemas de salud más sólidos a largo plazo. Los componentes de agua y saneamiento buscan reducir de forma conjunta el riesgo de enfermedades diarreicas y de cólera. Vistas a través de las desigualdades en salud ya existentes, estas zonas concentran a las personas más fácilmente excluidas de la atención habitual: personas con discapacidad, comunidades indígenas y quienes han sido forzados a dejar sus hogares. La atención que llega hasta ellas es también una manera de alcanzar a esos grupos.

Una primera línea sostenida por una organización con pocos fondos

Esta iniciativa se financia con un fondo humanitario especial, pero la OPS en su conjunto opera bajo limitaciones reales. Su presupuesto 2026-27 se aprobó con un recorte del 19%, y la brecha de financiamiento de los programas centrales asciende a 138 millones de dólares, el 20% del presupuesto aprobado. Detrás de esto hay unos 179 millones de dólares en contribuciones pendientes de los Estados miembros. La organización ha eliminado 220 puestos y contiene costos mediante la reducción de viajes y un mayor uso de plataformas virtuales.

En la 178.ª sesión del Comité Ejecutivo de la OPS, que se inauguró el 15 de junio de 2026, los delegados se concentraron en estas tensiones financieras. ¿Cómo fijar prioridades con un presupuesto que se reduce, entre las arbovirosis (dengue, fiebre amarilla, sarampión), la resistencia a los antimicrobianos, la inocuidad de los alimentos y el acceso a tecnologías sanitarias esenciales? Es una buena noticia que 25 millones de dólares lleguen a cinco países de primera línea, pero esos cinco son a su vez una sección de una crisis regional más amplia y sistémica.

La mirada del autor

Me formé como fisioterapeuta y mi investigación trata sobre los subsidios para dispositivos de apoyo y sobre el acceso a la atención de las personas con discapacidad. Desde ese punto de vista, lo que vigilo en esta iniciativa es quién está al otro extremo de la brigada móvil. En las zonas de crisis múltiple, son precisamente las personas desplazadas, los indígenas y las personas con discapacidad quienes no pueden llegar a un consultorio fijo. La atención que viaja es el medio con más probabilidades de alcanzarlas. Y, sin embargo, las respuestas de emergencia centradas en la vacunación y la atención primaria tienden a postergar el apoyo que continúa después de la crisis: sillas de ruedas, órtesis, rehabilitación.

Por haber vivido en Costa Rica, sigo sintiendo lo amplia que es, en toda América Latina, la distancia entre los ideales escritos en los sistemas de salud y lo que realmente llega al terreno. Una crisis múltiple no es solo problemas que se acumulan. Es también cuando los hilos de una solución cruzan varios ministerios, organismos y fronteras, y se vuelve confuso quién es responsable de qué. ¿A qué poblaciones llegan de verdad esos 25 millones? Cuanto más vistoso es el anuncio, más lejos quiero seguirlo.

Glosario

La OPS (Organización Panamericana de la Salud) es la oficina regional de la OMS para las Américas. Una crisis humanitaria compleja es aquella en la que se superponen varios factores —conflicto, cambio climático, inseguridad alimentaria, enfermedades— al mismo tiempo. Las arbovirosis son infecciones virales transmitidas por artrópodos como los mosquitos; el dengue y la fiebre amarilla son ejemplos, y el cambio climático amplía las zonas donde circulan.

Una crisis múltiple no es solo problemas que se acumulan; es cuando se vuelve confuso quién es el responsable final, y esa pregunta pesa más sobre quien espera al final de la brigada móvil.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.