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El 15 de abril, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó una serie de documentos de política sobre cuidados de larga duración para los gobiernos de América Latina y el Caribe. Ante el envejecimiento y el aumento de las enfermedades crónicas y la discapacidad, los documentos ponen cifras a un hecho: el modelo de cuidados dependiente de la familia llegó a su límite estructural.

Ocho millones de personas

En América Latina y el Caribe, cerca del 14,4% de los mayores de 65 años —unos 8 millones en total— necesita ayuda continua para la vida diaria. Bañarse, vestirse, comer, moverse, gestionar la medicación: actos básicos difíciles de hacer en soledad e imposibles sin otra persona. Esa proporción podría subir al 16% para 2050. La cifra todavía se lee como un “14%”, pero el sistema de apoyo ya se quedó atrás.

Setenta por ciento, sin paga, a cargo de mujeres

Hoy cerca del 70% de los cuidados de larga duración los aportan, sin remuneración, mujeres dentro de la familia. Dejan el mercado laboral para cuidar a padres mayores o familiares con discapacidad y envejecen sin acumular cotizaciones a la seguridad social. La OPS aborda el problema de frente y pide a los gobiernos mejorar los derechos y las condiciones del personal de cuidado. Donde escasean las órtesis y los apoyos en el hogar, la carga física sobre las familias también es alta. Cuanto más débil el sistema, más se desgastan las personas y las familias en su lugar.

El muro frente a “en casa y en la comunidad, no en instituciones”

Lo que la OPS subraya una y otra vez es que el cuidado debe darse en casa y en la comunidad, no en instituciones: menor costo que la atención residencial y mayor respeto a la dignidad, la autonomía y las preferencias de la persona. Pero para que el cuidado domiciliario funcione hacen falta redes comunitarias, personal de cuidado desplegado y financiamiento asegurado. La brecha de tratamiento en salud mental llega al 77,9% en la región, y los casos de demencia superan los 10 millones, duplicándose cada veinte años. Cada año de falta de preparación se suma a una carga que ya se acumula.

Necesitar cuidados es algo que nadie puede evitar. El país que no haya decidido quién los dará pagará por la demora.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.