El balotaje presidencial de Perú, celebrado el 7 de junio, seguía sin definirse la mañana del 9. Con el 95,7% escrutado, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) sumaba 50,07% y unos 8,9 millones de votos, por encima de Keiko Fujimori (Fuerza Popular), con 49,93% y unos 8,87 millones. La diferencia supera apenas los 26.000 votos. Quedan por contar unos 4.000, pero, en los números, la remontada sigue en juego. Si resiste, Sánchez asume el 28 de julio y releva al gobierno interino.
Un mapa de votos partido entre norte y sur
Según el conteo del organismo electoral ONPE, Sánchez aventajaba en 17 de los 25 distritos. Reunió apoyo sólido en el sur rural y la sierra andina central y en zonas con grandes comunidades indígenas. Fujimori fue fuerte en la costa norte, en la capital Lima y en la selva baja. El reparto calca las viejas fracturas sociales del Perú: costa frente a interior, ciudad frente a campo.
Sánchez es un político de gestión que fue ministro de Comercio y Turismo con Pedro Castillo (2021-2022). De izquierda, pero a distancia de las líneas radicales, se ubica en el centroizquierda. Fujimori es la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori, que dio un autogolpe en 1992 y fue condenado por violaciones de derechos humanos; esta es su tercera candidatura presidencial.
El muro del voto antifujimorista
El muro con el que Fujimori choca una y otra vez en los balotajes peruanos tiene menos que ver con su programa que con un rechazo arraigado al fujimorismo. La memoria de la dictadura de su padre perdura, sobre todo en el sur andino rural. Buena parte del voto que respaldó a Castillo en 2021 parece haber fluido de nuevo hacia Sánchez. Aun si Sánchez gana, el Congreso sigue en manos de la derecha conservadora. Tras el balotaje de 2021, el entorno de Fujimori denunció fraude y retrasó semanas la proclamación, así que tampoco cabe descartar ahora un pleito judicial.
Qué significaría una victoria por estrecho margen
Aun ganando, 26.000 votos no le dan a Sánchez la legitimidad para gobernar sobre terreno firme. En la primera vuelta los dos más votados no llegaron juntos al 30% del electorado. El balotaje cuajó más por descarte que por entusiasmo. El estancamiento económico, la judicatura politizada, la desconfianza hacia la élite política: esa base queda, sea quien sea el presidente.
Los 26.000 votos hacen presidente a Sánchez, pero no lo respaldarán ante un Congreso que controla la derecha conservadora.
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Fuentes
- Infobae — infobae.com
- CNN en Español — cnnespanol.cnn.com
- Gestión — gestion.pe
- NPR — npr.org
- Wikipedia — es.wikipedia.org
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