El balotaje presidencial de Perú, celebrado el 7 de junio, quedó definido tras casi tres semanas de conteo. Con el 100% escrutado, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) obtuvo el 50,13% de los votos válidos y 9.223.396 votos, por encima de Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), con 49,87% y 9.173.755. La diferencia ronda los 49.000 votos (49.641). El voto en el exterior, que siguió creciendo hasta el final, empujó a Fujimori sobre la línea. Asume el 28 de julio y releva al gobierno interino. Fue una de las contiendas más cerradas de la historia electoral de América Latina.
Un mapa de votos partido entre norte y sur
Según el conteo del organismo electoral ONPE, Sánchez se impuso en buena parte del sur rural y la sierra andina central. Reunió apoyo sólido en el sur rural y la sierra andina central y en zonas con grandes comunidades indígenas. Aun así, Fujimori fue fuerte en la costa norte, en la capital Lima y en la selva baja, y el voto en el exterior, que se inclinó a su favor al final, terminó por darle vuelta al resultado. El reparto calca las viejas fracturas sociales del Perú: costa frente a interior, ciudad frente a campo.
Sánchez es un político de gestión que fue ministro de Comercio y Turismo con Pedro Castillo (2021-2022). De izquierda, pero a distancia de las líneas radicales, se ubica en el centroizquierda. Fujimori es la hija mayor del expresidente Alberto Fujimori, que dio un autogolpe en 1992 y fue condenado por violaciones de derechos humanos; esta fue su cuarta candidatura presidencial (2011, 2016, 2021 y 2026). Había perdido los tres balotajes anteriores y solo al cuarto intento llegó a la cima.
El muro del voto antifujimorista
El muro con el que Fujimori choca una y otra vez en los balotajes peruanos tiene menos que ver con su programa que con un rechazo arraigado al fujimorismo. La memoria de la dictadura de su padre perdura, sobre todo en el sur andino rural. Buena parte del voto que respaldó a Castillo en 2021 parece haber fluido de nuevo hacia Sánchez. Aun así, Fujimori se impuso por estrecho margen gracias a Lima y al voto en el exterior, y superó por fin ese muro en su cuarto intento. Con todo, el Congreso sigue en manos de la derecha conservadora y, ante un resultado tan ajustado que el entorno de Sánchez puede impugnar, el nuevo gobierno arranca con su legitimidad ya en cuestión.
Qué significaría una victoria por estrecho margen
Aun ganando, 49.000 votos no le dan a Fujimori la legitimidad para gobernar sobre terreno firme. En la primera vuelta los dos más votados no llegaron juntos al 30% del electorado. El balotaje cuajó más por descarte que por entusiasmo. El estancamiento económico, la judicatura politizada, la desconfianza hacia la élite política: esa base queda, sea quien sea el presidente.
Los 49.000 votos hacen presidenta a Fujimori, pero no la respaldarán para mantener unido a un país partido en dos.
📚 Para profundizar · Libros relacionados
¿Quieres profundizar en este tema? Encuentra libros relacionados en Amazon.
Buscar libros relacionados (Amazon) →Este artículo contiene enlaces de afiliados de Amazon. Consulta nuestra Política de privacidad para más detalles.
Fuentes
- Infobae — infobae.com
- CNN en Español — cnnespanol.cnn.com
- Gestión — gestion.pe
- NPR — npr.org
- Wikipedia — es.wikipedia.org
※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.