Con los precios internacionales del cobre y el oro en niveles elevados, la economía peruana creció un 3,4% en 2025, superando el promedio regional. Sin embargo, un análisis publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) el 27 de julio de 2026 documenta en detalle la rápida expansión de la minería ilegal detrás de esta bonanza y advierte que, sin un giro de política, el auge no será duradero. Desde nuestro artículo anterior sobre la situación en marzo, el problema ha crecido aún más en escala.
Qué ocurrió
Perú es el tercer productor mundial de cobre y uno de los principales productores de oro del mundo. Los minerales representan una parte importante de sus exportaciones, y el alza de precios ha mejorado tanto los ingresos fiscales como la balanza comercial. Si solo se miran los indicadores fiscales, la economía peruana parece estable.
Sin embargo, la producción de cobre se ha mantenido prácticamente estancada durante los últimos dos años. La cartera de nuevos proyectos de gran escala es escasa, y en el ranking mundial de producción Perú retrocedió del segundo puesto al ser superado por la República Democrática del Congo. Detrás de la cautela de los inversionistas ante nuevos desarrollos están el riesgo de conflictos con las comunidades locales y la incertidumbre institucional.
Ese vacío lo está llenando la minería ilegal. Según las estimaciones del FMI, la actividad económica generada por la minería ilegal alcanzó en 2025 unos 12.000 millones de dólares, casi el triple que en 2023. Ese solo sector representa cerca de dos tercios de toda la economía ilegal del país.
El crimen organizado se instala en las zonas mineras
El detonante inicial fue el alza del precio del oro. El oro sigue cotizando en máximos históricos en 2026, y el cambio en los umbrales de rentabilidad ha hecho económicamente viable la minería ilegal en zonas remotas. Según reportes de la agencia AP, la minería ilegal de oro se ha expandido desde Madre de Dios hacia Loreto, Ucayali, Huánuco, Pasco y las zonas cercanas a la frontera con Ecuador. El gobierno ha reforzado los operativos, y en las intervenciones más recientes se incautó y destruyó maquinaria minera valorada en 60 millones de soles (unos 16 millones de dólares).
Un punto clave del análisis del FMI es que la minería ilegal también perjudica al sector formal. Los altos márgenes de ganancia han vaciado de contenido el proceso formal de legalización, y no dejan de aparecer operadores que siguen extrayendo ilegalmente bajo el pretexto de la "formalización". Si se erosiona la confianza en las instituciones, la inversión extranjera directa legítima se alejará aún más. También se ha detectado contrabando de mercurio utilizado en la refinación del oro, lo que suma el riesgo ambiental de la contaminación de los ríos de la cuenca amazónica.
Las condiciones para sostener el auge
El FMI subraya la urgencia de una respuesta de política coordinada: criterios más claros para los procesos de legalización, mayor coordinación entre los organismos de investigación en la lucha contra el crimen organizado y una aplicación efectiva de los estándares ambientales y sociales vinculados a los permisos mineros. Añade además que los ingresos mineros deben destinarse a la inversión en industrias de crecimiento, educación e infraestructura, para transformar la propia estructura de dependencia de los recursos.
La mirada del autor
Lo más interesante de este informe es que presenta la expansión de la minería ilegal y el estancamiento del sector formal como dos caras del mismo fenómeno. Cuanto más suben los precios, más rentable se vuelve la minería ilegal; el deterioro de la seguridad y de las instituciones ahuyenta la inversión formal, y la producción no crece: un círculo en el que los precios altos echan a perder los frutos que ellos mismos deberían traer. La "paradoja de la abundancia" de los países ricos en recursos se ha repetido a lo largo de la historia, pero el Perú actual, con las redes transnacionales del crimen organizado sumadas a la ecuación, es su versión contemporánea.
Hay tres indicadores que seguir de cerca: si avanza la reforma del REINFO, el registro provisional de mineros informales; si se concretan nuevas decisiones de inversión en grandes minas de cobre; y si se endurece el control sobre los canales de comercialización del oro ilegal, es decir, los cuellos de botella de la refinación y la exportación. Mientras estos tres factores no se muevan, la estructura no cambiará, por buenas que se vean las cifras.
Glosario
La minería ilegal designa toda extracción que no cumple con los permisos ni los estándares ambientales, y se distingue de la minería informal, que se encuentra en proceso de regularización. El REINFO (Registro Integral de Formalización Minera) es un registro provisional para pequeños mineros, cuya desnaturalización se viene señalando desde hace años.
Cuanto más suben los precios, más crece la minería ilegal y más se aleja la inversión formal: ese es el irónico círculo del Perú de hoy.
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Fuentes
- IMF: How Peru Can Use a New Commodity Boom to Durably Lift Growth (2026-07-27) — imf.org
- IMF: Peru: 2026 Article IV Consultation — Staff Report — elibrary.imf.org
- AP via Yahoo News: Illegal gold mining surges into new parts of Peru's Amazon, threatening rivers and lives — yahoo.com
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