El 7 de marzo, el presidente Trump reunió a líderes y altos cargos de América Latina y el Caribe en su resort de golf en Doral, Florida. Allí lanzó una alianza multilateral antinarco llamada "Escudo de las Américas". Trump habló de 17 países, entre ellos Milei de Argentina, Bukele de El Salvador y Peña de Paraguay. Los objetivos declarados eran desmantelar los cárteles y frenar la migración ilegal. El objetivo real es geopolítico: contrarrestar a China.
Quién acudió y quién no
Lo que definió esta cumbre fueron menos los invitados que las sillas vacías. Brasil, México y Colombia, que juntos suman más de la mitad de la población regional, se quedaron en casa. El Brasil de Lula desconfía de los marcos multilaterales de seguridad. El México de Sheinbaum quiere mantener su relación con Washington en canales bilaterales. El Petro de Colombia nunca iba a sumarse, dada su política.
Un "compromiso contra la actividad criminal de los cárteles", firmado por todas las delegaciones presentes, menciona el intercambio de inteligencia y la coordinación de arrestos e incautaciones. En él quedó escrita la posibilidad deliberadamente ambigua de "operaciones cinéticas". El diseño institucional real no se publicó. Hasta dónde funcionará el bloque todavía no se sabe.
El verdadero blanco es China
La reunión insistió en la necesidad de contrarrestar la "influencia extranjera hostil en el hemisferio occidental, especialmente China". El comercio de China con América Latina y el Caribe alcanzó un récord de 518.000 millones de dólares en 2024, y algunas estimaciones lo ponen por encima de los 700.000 millones en 2035. Su presencia creciente mediante infraestructura, cables submarinos y operación portuaria le parece a Washington una amenaza de seguridad. En febrero, bajo presión de EE. UU., Panamá revocó la concesión portuaria del canal a una filial de CK Hutchison. Eso está sobre la misma línea.
Colombia tiene la llave
La debilidad estructural del bloque es la ausencia de Brasil y México, pero otra variable es la segunda vuelta colombiana del 21 de junio. Si gana el derechista De la Espriella, la adhesión se vuelve realista. Súmese a la tercera mayor población de la región, y el marco muerde de otro modo. Si en cambio gana Cepeda, continúa la línea de Petro y Sudamérica se aleja más de Washington. Centros de estudio como el Stimson Center lo ven claro: un bloque sin sus mayores miembros no llega a ningún verdadero "reordenamiento de la región".
Quién firmó apenas importa. Brasil y México no vinieron. En ese solo hecho se ve hasta dónde llega este marco y dónde se detiene.
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Fuentes
- Stimson Center — stimson.org
- Wilson Center — wilsoncenter.org
- Democracy Now — democracynow.org
- The National Interest — nationalinterest.org
- PIIE — piie.com
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