Han pasado unos meses desde la caída del Gobierno de Maduro. Y, sin embargo, la mayoría de los cerca de ocho millones de migrantes venezolanos que viven en América Latina aún no ha decidido volver. Varias encuestas realizadas en 2026 hallaron que el 44,7 % consideraría regresar "si mejoran las condiciones del país", mientras que solo uno de cada diez tiene de verdad un plan de retorno a corto plazo. Querer reconstruir el país sin poder volver todavía: ese desfase es lo que dibuja el contorno de una crisis larga.
Las cifras que miden la distancia al retorno
Una encuesta a 1.266 personas realizada por el Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV) entre febrero y marzo de 2026 halló que el 44,7 % consideraría regresar si mejoraran las condiciones internas, mientras que el 23,7 % prefiere permanecer en el exterior. Pero "consideraría" no se traduce de inmediato en acción. Cerca del 12 % tiene un plan concreto a corto plazo y el 9,7 % quiere regresar, aunque no de inmediato; para la mayoría restante, el retorno sigue siendo algo para más adelante.
La condición más mencionada fue el regreso de la seguridad ciudadana: más de siete de cada diez la situaron en primer lugar. La recuperación de los servicios públicos —electricidad, agua, salud— le siguió en torno al 70 %, y las oportunidades de empleo, alrededor del 60 %. Muchos encuestados tienen estudios universitarios o de posgrado, y su cautela es clara: no se moverán a menos que la seguridad y las bases de la vida diaria se restablezcan a la vez.
Integración y vacilación en los países de acogida
En la misma encuesta, el 57 % dijo estar "completamente integrado" en su país de acogida y el 32 %, "casi integrado". Colombia ha recibido a millones, y Perú, Ecuador, Chile y Argentina acogen cada uno a cientos de miles. Con casi ninguna barrera idiomática, la integración avanzó más rápido que en muchas otras crisis migratorias. Pero el hecho mismo de haber echado raíces eleva, en silencio, la valla para regresar.
A esto se suma que, en Estados Unidos, el Gobierno de Trump ha endurecido la presión sobre los migrantes de América Latina. Para algunos venezolanos en EE. UU., la preocupación inmediata no es el retorno, sino la creciente inestabilidad de su estatus y de su vida donde están. Cómo se mueva la política del país de acogida es una variable de peso que condiciona las decisiones de la diáspora.
Por qué "querer reconstruir" no significa "volver"
La cifra más aguda que reveló la encuesta es que el 95 % quiere colaborar en la reconstrucción de su país. El deseo es abrumador. Y, aun así, solo cerca del 11 % tiene un plan concreto de retorno. La intención y la acción se han separado por completo.
No se trata de una simple falta de patriotismo. Sostener a la familia desde el país de acogida mediante las remesas —contribuir a la patria desde la distancia— ya se ha asentado como una forma de vida. Se estima que las remesas hacia Venezuela alcanzan miles de millones de dólares al año, y ese vínculo económico funciona como una "forma de apoyo" más realista que el retorno físico. Mientras la seguridad, la infraestructura y la estabilidad política no mejoren a la vez, la estructura que deja a la diáspora sin una razón para volver difícilmente cambiará pronto.
La mirada del autor
Lo que más me hizo detenerme en esta encuesta es lo profundo que es el abismo entre "querer volver" y "volver". Aunque cambie un gobierno, la gente no se mueve cuando cuadran las instituciones y las estadísticas, sino cuando regresan a la vez la perspectiva de mantener a una familia y la seguridad para dormir tranquilo por la noche. Sobre el papel, el 44,7 % "consideraría regresar", pero que la mayoría no se mueva no es frialdad: es una lectura lúcida de la realidad.
Al mismo tiempo, las remesas como forma remota de implicación han arraigado como otra manera de pertenecer. Quienes reconstruyen un país no son necesariamente solo los que están dentro de él: esa es la pregunta que la diáspora venezolana le plantea al mundo. Más allá de la deslumbrante noticia del cambio de régimen, quiero seguir observando las decisiones que toman ocho millones de personas.
Glosario
Diáspora se refiere a las personas que han dejado su patria y viven dispersas por el mundo, y al conjunto que forman. En el caso de Venezuela, se estima que unos ocho millones viven en el exterior, una de las poblaciones de este tipo más grandes del mundo. Retorno significa volver desde el lugar de migración a la patria; lo que esta encuesta pregunta es precisamente hasta dónde llegará de verdad ese retorno.
Amar a un país y volver a él se han convertido, para los venezolanos de hoy, en dos preguntas distintas.
Fuentes
- Infobae: 移民は経済・社会の改善を条件に帰国を判断(ODV調査) — infobae.com
- Efecto Cocuyo: ディアスポラの大半は短期の帰国を見送り(ODV調査の分析) — efectococuyo.com
- Curadas: 95%が再建に協力を望むが帰国計画は11%にとどまる — curadas.com
- ACNUR: 中南米・カリブの避難ベネズエラ人の3人に1人が帰国を検討しうる — acnur.org
- Migration Policy Institute: マドゥロ後こそ慎重な移民政策が不可欠 — migrationpolicy.org
- La Patilla: 治安と経済が改善すれば44.5%が帰国を検討(ODV) — lapatilla.com
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