El 3 de enero, una operación militar de EE. UU. detuvo a Nicolás Maduro. El presidente Trump dijo que el gobierno estadounidense administraría Venezuela durante un período. Un sacudón recorrió toda la región. En respuesta, The Lancet ha publicado en 2026 una serie de artículos sobre el sistema de salud venezolano. La pregunta se reduce a una sola. ¿Reconstruirá un cambio de gobierno forzado un sistema de salud roto, o hundirá aún más a los más vulnerables?
El colapso vino de decisiones políticas, una sobre otra
The Lancet sitúa el colapso del sistema de salud venezolano donde corresponde: en la corrupción política y la mala gestión económica que siguieron al gobierno de Chávez (1999–2013). El Estado dejó de publicar datos epidemiológicos en 2016. En 2017 la ministra de Salud difundió cifras que mostraban un aumento de la mortalidad infantil y un repunte de enfermedades infecciosas, fue destituida por Maduro poco después y, según se informa, esos datos fueron retirados de la gaceta oficial.
Las cifras difundidas pesan. Los casos de malaria en 2017 superaron los 410.000, lo que se consideró el mayor aumento del mundo ese año. La incidencia de tuberculosis había llegado en 2015 a su nivel más alto en 40 años. Más de 20 millones de venezolanos viven en la pobreza, y los alimentos y los medicamentos siguen faltando de forma crónica.
Las personas que sostienen el sistema se fueron
Un problema estructural es que decenas de miles de profesionales de la salud dejaron el país. En busca de un salario con el que vivir, médicos, enfermeras y farmacéuticos se fueron a Colombia y al cono sur. Las instalaciones que quedaron carecen de electricidad y de medicamentos, y los equipos envejecen. Aunque comience la transición política, la gente no volverá pronto.
Para las personas con discapacidad y enfermedades crónicas, esto es lo que más pesa. La diálisis, la insulina y los antiepilépticos siguen siendo difíciles de conseguir. Un cambio de gobierno no mejora el suministro de la noche a la mañana.
La forma del gobierno decide la salud de la gente
La posición de The Lancet es clara. Reconstruir el sistema de salud venezolano exige recuperar la confianza social y una inversión sostenida en la atención primaria. Un gobierno de tipo ocupación impuesto desde fuera tiende a sumar trastornos a corto plazo. Y los primeros en pagarlo son las zonas rurales, las regiones indígenas y los grupos de bajos ingresos que ya tenían el acceso más escaso. La OPS y las ONG piden una evaluación temprana del sistema de salud y que se asegure la ayuda humanitaria. Entre los investigadores se extiende la idea de que reabrir los datos que el Estado había ocultado, recuperar esa transparencia, es donde tiene que empezar el apoyo técnico.
La diálisis y la insulina no vuelven al estante la mañana después de caer un gobierno. Reconstruir la atención lleva más tiempo que cambiar el gobierno.
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Fuentes
- The Lancet — thelancet.com
- The Lancet — thelancet.com
- Wikipedia — en.wikipedia.org
- PAHO/WHO — paho.org
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