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El 9 de junio el Grupo Banco Mundial publicó un balance de su trabajo en atención primaria de salud en América Latina y el Caribe, cifrado en más de 2.000 millones de dólares. Se trata de más de 20 operaciones activas en más de 15 países, con la meta declarada de llegar a 150 millones de personas con servicios esenciales de salud para 2030. Han pasado seis semanas. La pregunta más útil no es la cifra del titular, sino cuánto se movió realmente esa meta en su primer año.

Qué se publicó: 2.000 millones y 150 millones de personas

El monto se presenta como una respuesta a las brechas de acceso en zonas rurales y comunidades de bajos ingresos. Los 150 millones son la porción regional de una meta institucional global: llegar a 1.500 millones de personas con servicios esenciales de salud en 2030.

Se priorizan tres enfoques: financiamiento basado en resultados, salud digital e infraestructura resiliente al clima. El tercero llama la atención. Diseñar establecimientos que sigan funcionando durante olas de calor e inundaciones se está convirtiendo en un tema propio, al mismo nivel que la distribución del personal sanitario.

Qué mide realmente la cifra de 165.000

Un número se repite en la cobertura de este tema: 165.000. Conviene leerlo con cuidado. No es un conteo de vidas que se pierden actualmente cada año. Proviene del informe de la comisión Banco Mundial–OPS publicado en Lancet Regional Health – Americas en septiembre de 2025, que modeló qué ocurriría si una pandemia o un desastre redujera la prestación de atención primaria entre un 25 % y un 50 % durante uno a cinco años. Bajo ese escenario, la región podría registrar hasta 165.000 muertes evitables y pérdidas económicas de entre 7.000 y 37.000 millones de dólares.

Es, por tanto, una proyección sobre la próxima crisis, no una descripción de la actual. El desglose llega a 11.300 muertes maternas, 10.000 muertes infantiles y más de 149.000 muertes por enfermedades no transmisibles. Confundir la naturaleza de la cifra distorsiona el propio argumento de la inversión.

Antecedentes: la Alianza nació en diciembre de 2023

Leer la publicación de junio como el lanzamiento de una nueva alianza altera la cronología. La Alianza para la Atención Primaria de Salud en las Américas —Banco Mundial, OPS y BID— se lanzó en Montevideo, Uruguay, en diciembre de 2023. Lo que apareció en junio es el estado actual de la cartera del Banco Mundial dentro de ese marco. La OPS fija normas técnicas y vigilancia epidemiológica, el BID diseña instrumentos para atraer capital privado y el Banco Mundial se encarga del financiamiento a gobiernos y del diálogo de políticas. Cómo integrar las enfermedades crónicas en la atención primaria es un debate regional persistente, que abordamos anteriormente.

El avance del primer año: ya son diez países

El movimiento visible está en las adhesiones. La Alianza celebró su segundo foro regional en Río de Janeiro en enero de 2026 y formalizó el ingreso de Bolivia y Uruguay; Brasil firmó una carta de intención ese mismo mes. En marzo se sumaron Argentina y Guatemala, y el 19 de mayo Perú, con lo que los miembros plenos llegan a diez.

Según la OPS, los recursos movilizados desde el lanzamiento se acercan a los 1.000 millones de dólares. Cada país miembro instala una plataforma nacional de coordinación que sienta en la misma mesa a los ministerios de Salud y de Hacienda, a la OPS y a la banca de desarrollo; Perú la llama mesa consultiva. Incorporar a Hacienda desde el inicio es una respuesta práctica a un problema antiguo: la atención primaria suele ser la partida que se posterga en el presupuesto.

El debate: dieciocho años de satisfacción estancada

Un análisis del Atlantic Council publicado el 2 de junio sitúa la satisfacción regional con la atención de salud en 50,1 % en 2007, con un piso de 40 % en 2020 y un promedio de 50,5 % en 2025: 0,4 puntos en dieciocho años. El análisis no identifica la encuesta de origen, así que conviene tomar los niveles con margen. El dinero no es la única causa del estancamiento. El personal sanitario se concentra en las capitales mientras las zonas rurales quedan descubiertas, un patrón que la OPS documentó en Sudamérica (anteriormente), y un edificio sin personal permanente no es un servicio. La insistencia de la Alianza en plataformas nacionales permanentes se lee como un resguardo frente a marcos que se reordenan con cada cambio de gobierno.

Mi mirada

Trasladar esto al sistema japonés plantea una pregunta incómoda. Japón tiene cobertura universal y libre acceso, de modo que el paciente elige a dónde acudir primero. Existe la figura del "médico de cabecera", pero el sistema no fija quién da seguimiento a quién a lo largo del tiempo. Lo que impulsa esta alianza es otra cosa: asignar territorios y poblaciones a un equipo que sigue su estado de salud de forma continua, una atención primaria basada en registro poblacional. Las mismas palabras describen dos filosofías de diseño distintas.

El modelo más citado es la CCSS de Costa Rica y sus EBAIS. Cuando estuve en Costa Rica, ver pequeños edificios de EBAIS dentro de barrios residenciales era parte del paisaje cotidiano. Un médico general, personal de enfermería, un encargado de registros y un ATAP que visita los hogares cubren un distrito definido, y esos hogares figuran en un padrón. Desde la lógica de una clínica japonesa, la diferencia decisiva era esa: no "atendemos a quien llega", sino "contamos a las personas de las que somos responsables". Por eso 2.000 millones de dólares terminan expresándose como 150 millones de personas.

Un punto más, desde el trabajo como fisioterapeuta. La rehabilitación y las ayudas técnicas suelen ser lo último que se incorpora a cualquier conversación sobre atención primaria. También en Costa Rica había una distancia real entre ser detectado en un EBAIS y llegar a la rehabilitación especializada, concentrada en el centro nacional. El sistema japonés de financiamiento de ayudas técnicas tiene la misma forma: quien orienta a la persona hacia el trámite determina en gran medida si llega o no. La rehabilitación no aparece entre los tres enfoques prioritarios, y eso merece atención.

Tres cosas que seguir. Primero, si los miembros pasan de diez —que Brasil convierta su carta de intención sería lo más significativo—. Segundo, si los recursos movilizados superan con claridad los 1.000 millones. Tercero, y más importante, si el tercer foro regional de 2027 informa la cobertura en número real de personas por país. La meta de 150 millones no se puede verificar si los padrones nacionales no están funcionando de verdad. Que un marco empiece a rendir cuentas en personas concretas será la primera medida honesta de cuánto vale el objetivo de 2030.

Glosario

atención primaria de salud = primer nivel de atención. EBAIS (Equipos Básicos de Atención Integral en Salud) = equipos costarricenses que cubren un distrito y dan seguimiento continuo a su población. CCSS (Caja Costarricense de Seguro Social) = institución que administra el sistema público de salud de Costa Rica. mesa consultiva = espacio nacional donde los ministerios de Salud y Hacienda y los organismos internacionales alinean inversiones.

"Atendemos a quien llega" o "contamos a quienes somos responsables": una meta de 150 millones solo puede salir de la segunda.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.