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El 25 de junio de 2026, Brasil venció a Escocia por 3-0 y ganó el Grupo C, con un doblete de Vinícius Júnior que, al marcar en los tres partidos de la fase de grupos, llegó a cuatro goles en el torneo. En esa misma tanda de partidos finales de grupo, México goleó 3-0 a Chequia para cerrar el Grupo A con tres victorias en tres, y Argentina, impulsada por Lionel Messi, lideró el Grupo J. En el primer Mundial organizado por tres países —Estados Unidos, Canadá y México—, las principales selecciones de América Latina sellaron una tras otra su pase a la fase de eliminatorias (la ronda de 32).

Cómo avanzaron las selecciones latinoamericanas

Brasil despachó a Escocia por 3-0. Vinícius marcó dos veces antes del descanso y Matheus Cunha amplió la ventaja. Al anotar en los tres partidos de grupo, Vinícius se convirtió en el quinto brasileño en lograrlo, junto a Jairzinho (1970), Romário (1994) y Ronaldo y Rivaldo (ambos en 2002). Sus cuatro goles lo igualan con Erling Haaland (Noruega) y Kylian Mbappé (Francia), a uno del argentino Messi, que suma cinco. En la ronda de 32, Brasil se medirá previsiblemente con el segundo del Grupo F.

México venció 3-0 a Chequia para cerrar el Grupo A con marca perfecta. Tras un 2-0 a Sudáfrica y un 1-0 a Corea del Sur, el 3-0 dejó seis goles a favor y ninguno en contra en tres partidos. Es la primera vez que el coanfitrión gana todos sus encuentros de grupo en un Mundial. Ante Chequia brillaron el juvenil Gilberto Mora y el veterano portero Guillermo Ochoa, que tuvo una aparición especial.

Argentina lideró el Grupo J de la mano de Lionel Messi, que ya lleva cinco goles y encabeza en solitario la tabla de artilleros del torneo. La vigente campeona superó la fase de grupos sin sobresaltos.

Sudamérica aquí: quién llegó y quién no

Seis selecciones de la CONMEBOL alcanzaron este Mundial: Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Ecuador y Paraguay (con Bolivia rumbo a un repechaje intercontinental). Hacia el final de la fase de grupos, a Brasil y Argentina se sumaron en las eliminatorias Uruguay, Colombia y Ecuador, dejando casi intacto al bloque sudamericano.

Perú y Chile, en cambio, ni siquiera llegaron al torneo. Chile, en particular, se quedó fuera por tercer Mundial consecutivo: un recordatorio de que una antigua potencia puede alejarse del escenario mundial. Aun así, muchos aficionados miran con una solidaridad regional que dice: si mi país no está, apoyo a la selección sudamericana más fuerte. Los partidos de Brasil y Argentina siguen siendo un asunto continental.

Tres historias distintas: un muro, una casa prestada, un relevo

Para México el tema es el largamente comentado "muro de los octavos". De 1994 a 2018 alcanzó la primera ronda eliminatoria en siete torneos seguidos sin pasar de ahí. Como coanfitrión, ganar todo el grupo no ha hecho más que elevar la expectativa local de que este sea, por fin, el año en que el muro caiga.

La ventaja de Argentina es una sensación de "casa prestada" en el anfitrión Estados Unidos. Las ciudades estadounidenses albergan grandes comunidades argentinas, y ver a decenas de miles vestidos de celeste y blanco llenando un estadio es un sello de 2026. En los tres países anfitriones, el apoyo latinoamericano llega a través de migrantes y diáspora.

El foco de Brasil es el relevo generacional. Vinícius, la figura central tras Neymar, es conocido por su voz dentro y fuera del campo y se ha vuelto un referente visible de la cultura afrodescendiente de Brasil. En casa conviven la esperanza de que "un equipo construido en torno a Vinícius está cerca de un primer título mundial desde 2002" y la cautela por la fragilidad defensiva. Los números de grupo son solo un preludio; la prueba real empieza en las eliminatorias de julio.

Esa intensidad transforma la vida diaria. En América Latina el ritmo de la ciudad cambia con el silbato inicial: las oficinas se aquietan durante los partidos de Brasil y los autobuses se vacían con los de Argentina. Restaurantes y bares deportivos tratan los días de partido como su mejor jornada de negocio, prueba de cuán hondo está tejido el fútbol en la vida social.

La mirada del autor

Lo que me parece interesante de esta foto es que las tres selecciones que avanzaron cargan historias completamente distintas. México lleva un "muro", Argentina una "casa prestada", Brasil un "relevo generacional". Aunque el titular sea el mismo —"a las eliminatorias"—, lo que la afición realmente observa cambia mucho de un país a otro.

Y los números de la fase de grupos son todavía un preludio. Las líneas vistosas sobre pleno de victorias y primeros lugares se reinician en cuanto empieza una eliminatoria a partido único. Cuanto más brillante es el arranque, más se aplica el viejo tópico: la verdadera prueba llega en julio. Parece que volveremos a comprobarlo este año.

Glosario

El Tri es el apodo de la selección de México, por el tricolor verde, blanco y rojo. La Albiceleste es el apodo de Argentina, por el blanco y el celeste de su camiseta. Hexacampeonato significa "sexto título": Brasil, cinco veces campeón del mundo, persigue un ansiado sexto, palabra que se escucha a menudo en el mundo de habla portuguesa (hexacampeonato).

En el instante en que lidera su grupo, el fútbol latinoamericano ya siente que tiene media victoria en las manos.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.