En enero de 2025 llegué a Ciudad de Panamá. El primer lugar al que fui fue Panamá Viejo. Al este de la ciudad, frente al Pacífico, es un sitio arqueológico: la "primera Ciudad de Panamá", fundada en 1519 por los españoles.
Se considera el primer asentamiento europeo permanente en la costa pacífica del continente americano. Sirvió como centro del dominio español sobre Latinoamérica hasta que en 1671 fue saqueada e incendiada por la banda del pirata Henry Morgan, quedando en ruinas. El centro de la ciudad actual (Casco Viejo) fue reconstruido después en otro sitio.
Taquilla y entrada
Las entradas se compran en la Taquilla, junto al acceso. El sitio es administrado por la fundación Patronato Panamá Viejo. Abre de martes a domingo de 8:30 a 17:30; lunes cerrado. La entrada para no residentes ronda los 15–17 balboas (el balboa es la moneda panameña, equivalente al dólar estadounidense).
Ruinas y rascacielos en la misma vista
Al entrar, se extienden los muros de piedra de las ruinas. Restos de la catedral, conventos y casa cabildo aparecen dispersos, conectados por senderos cuidados.
Lo que sorprende es que detrás de las ruinas se alza el horizonte moderno de Ciudad de Panamá. Mampostería de 500 años y rascacielos de cristal en una misma vista. Pensar que desde aquí empezó la colonización de Latinoamérica le da una densidad extraña al lugar.
El museo — la época colonial y el ataque pirata
Dentro del recinto hay un museo. La sala con arte religioso colonial (campanas, imágenes de santos, pinturas, crucifijos) y la exposición "Arqueología del Ataque Pirata", basada en hallazgos arqueológicos, fueron las que más me marcaron.
La exposición sobre el ataque señala que la imagen popular de "Henry Morgan quemó la ciudad" se sostiene en evidencia escasa, y que es más probable que los propios españoles le prendieran fuego al retirarse. Las "verdades" históricas casi nunca son simples.
Panamá Viejo no es "solo unas ruinas". Aquí empezó la colonización de Latinoamérica, aquí la ciudad fue quemada, y desde aquí se mudó. Con las torres modernas detrás de las piedras, me quedé pensando, sin orden, en esos 500 años.