Si vas a Panamá, lo que quieres es ver pasar un barco por el canal. Saber que el canal está ahí no me alcanzaba; quería ver con mis propios ojos cómo lo cruza un barco.
Investigando antes, en el sitio oficial del Canal de Panamá (visitcanaldepanama.com) hay una página: "¿A qué hora pasan los barcos?". Las esclusas de Miraflores tienen pasos de mañana y de tarde; los de la tarde pasan después de las 14:05. Con eso fui en la tarde.
A las esclusas de Miraflores
Las esclusas de Miraflores, en el lado pacífico del Canal de Panamá, están a unos 15–20 minutos en carro desde Ciudad de Panamá. Hay un centro de visitantes desde donde se ve cómo los barcos van subiendo o bajando por etapas conforme se ajusta el nivel de agua.
La entrada cuesta 17,22 balboas (equivalente a dólares estadounidenses) por persona no residente. Subí al mirador y esperé.
Esclusas vacías y mulas eléctricas
Al principio la esclusa estaba vacía. Solo un canal rectangular con agua. Por las vías a los lados se movían unos pequeños trenes amarillos — "mulas", las locomotoras eléctricas del canal. Sirven para sujetar el barco con cables y mantenerlo centrado dentro de la esclusa.
Llega el JIUYANG BLOSSOM
Después de esperar un rato, a lo lejos apareció un casco blanco. El buque ro-ro "JIUYANG BLOSSOM", un carguero grande operado por una empresa china de logística. Su casco blanco, en forma de caja, entró despacio, ocupando casi todo el ancho de la esclusa.
Desde el mirador, el tamaño aplasta. Casi nada de espacio entre el muro de la esclusa y el costado del barco. Pensar que controlan algo tan enorme con precisión de centímetros — esa ingeniería está en otro nivel.
En el momento en que el barco entró a la esclusa, todas las cámaras del mirador apuntaron hacia arriba. Mientras tomaba fotos, lo único que pensaba era "esto era lo que quería ver". El Canal de Panamá lo había visto muchas veces en noticias y libros, pero la realidad tiene otra escala.