Último día. De Asahikawa a Tomakomai y, en ferry, vuelta al Honshū. Por el camino, parada en Biei.
Biei — Estanque Azul y cascada Shirahige
Bajando hacia el sureste desde Asahikawa, se llega a Biei. El Estanque Azul, en Biei Shirogane, es un estanque artificial cuyo azul tan característico se atribuye, según se explica, a microscópicas partículas (entre ellas compuestos de aluminio del agua de origen volcánico) que dispersan la luz. Ya había venido en la SR400; con la XSR900 quería volver.
Aun con cielo nublado, el color del agua aguanta. Los troncos secos de abedul saliendo del agua componen un paisaje casi de ciencia ficción que no cansa nunca. También paré en la cercana cascada Shirahige. Desde el puente colgante se ve una corriente azulada con la cascada blanca cayendo en ella.
Coleccionando los banderines Hokuren
Cualquier motorista que haya rodado por Hokkaidō conoce los banderines Hokuren. Las gasolineras Hokuren los regalan a motoristas, con palabras del dialecto de Hokkaidō. El diseño cambia cada año y muchos los coleccionan.
El set de 2025 son cuatro palabras del dialecto de Hokkaidō. Azumashii (a gusto, cómodo). Nanmo nanmo (no es nada, de nada). Taberasaru (es algo que «se te come solo»). Menkoi (mono, encantador). Los fui consiguiendo en varias gasolineras Hokuren mientras repostaba durante el viaje.
Terminal del puerto oeste de Tomakomai — adiós, Hokkaidō
Llegada a la terminal del puerto oeste de Tomakomai. La misma a la que entré desde Ōarai, ahora en el lado de la vuelta. Mientras esperaba para embarcar, repasé la ruta entera.
Hokkaidō tenía aviso de lluvias intensas, pero, curiosamente, en los sitios donde paré había sol o, como mucho, nubes; apenas me llovió. Hubo el episodio de la cartera, pero la amabilidad de la gente local lo arregló todo. Un viaje con la suerte del clima y de las personas.
Distancia total: 2.400 km. Con esto, la ruta de Hokkaidō en XSR900 queda cerrada.