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El 2 de junio, el gobierno de Trump anunció un nuevo arancel del 25% a los productos brasileños. El argumento son las “prácticas comerciales desleales”, pero la medida está marcada por la ira política ante el procesamiento del expresidente Jair Bolsonaro por parte del gobierno de Lula.

De la “sanción” a la “negociación”

El arancel del 25% busca reemplazar de forma gradual la tasa del 50% impuesta el año pasado. Ciertas líneas de acero, cobre y aluminio ya bajaron del 25% al 15%, dejando margen para negociar producto por producto en lugar de apretar de forma uniforme. Hay una audiencia pública prevista para el 6 de julio; aún no es una medida definitiva. Los puntos de comercio desleal que cita la Oficina del Representante Comercial (USTR) abarcan varias áreas, desde reglas de comercio digital hasta exportaciones ligadas a la tala ilegal.

Donde la economía se cruza con la política

Estados Unidos tiene superávit comercial con Brasil, de modo que la lógica de un “arancel para corregir el déficit” apenas se sostiene. Lo que se señala como razón de la línea dura es el procesamiento de Bolsonaro por el gobierno de Lula. El gobierno de Trump lo lee como la persecución de un político aliado, y varios medios informan que el arancel del 50% del año pasado fue parte de la misma respuesta. Un choque diplomático migró directamente a la política comercial.

La ambivalencia de la “salida” china

En los últimos años Brasil diversificó con rapidez sus destinos de exportación hacia China y el Sur Global. China es el mayor comprador de soja, mineral de hierro y crudo, y cuanto más aprieta Estados Unidos, más se acelera ese giro. Pero también genera una nueva inestabilidad: la dependencia de China. La previsión de crecimiento de Brasil para 2026 ronda el 2% bajo, por debajo del promedio regional, y el margen fiscal es limitado. Si se confirma el arancel del 25%, el golpe a la manufactura y la maquinaria agrícola sería difícil de ignorar. El foco está en si Brasil podrá conservar un espacio diplomático donde no tenga que elegir entre “Estados Unidos o China”.

Un arancel justificado como “comercio justo” funciona, muchas veces, como un instrumento de la política.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.