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Las elecciones presidenciales de Colombia desbarataron las encuestas. En la primera vuelta del 31 de mayo de 2026, Abelardo de la Espriella —abogado y novato en la primera línea política— quedó primero con 43,7%, seguido por Iván Cepeda, el senador de izquierda a quien el presidente Gustavo Petro había nombrado su sucesor, con 40,9%. Ninguno alcanzó la mayoría, así que el desenlace se decide en la segunda vuelta del 21 de junio. Como los sondeos previos apuntaban a Cepeda, la cobertura local describió una mezcla de celebración, sorpresa y escepticismo.

La noche en que fallaron las encuestas

Ninguno de los 13 candidatos logró mayoría absoluta. En Colombia, si nadie supera el 50%, los dos primeros van a segunda vuelta. El tercer lugar fue para Paloma Valencia, del Centro Democrático, con 6,9%. En la práctica el voto se dividió entre de la Espriella por la derecha y Cepeda por la izquierda, y contra todo pronóstico, la derecha quedó primera.

Lo que importa ahora es la forma de la segunda vuelta: hacia dónde irán los votos de centro y derecha que se dispersaron. Encabezar la primera vuelta no garantiza nada; las remontadas en balotaje son comunes.

Dos candidatos muy distintos

De la Espriella, de 47 años, es abogado y no tiene detrás una maquinaria de partido tradicional. Hizo campaña con una línea dura contra el crimen, y partidarios y críticos lo comparan con el presidente Bukele de El Salvador. También se le ha descrito como cercano al presidente Trump de EE. UU. El mensaje de "recuperar el orden" caló entre votantes preocupados por la seguridad.

Cepeda es un veterano de la izquierda que lleva años trabajando en derechos humanos, y Petro lo respaldó como su propio sucesor. Así que esta segunda vuelta es menos un duelo entre dos hombres que un voto sobre si continuar los cuatro años de Petro, o dar marcha atrás.

La verdadera pregunta: qué hacer con "los cuatro años de Petro"

Petro asumió en 2022 como el primer presidente de izquierda de Colombia, con promesas de reformas en salud, pensiones y trabajo. Buena parte se estancó en el Congreso y su mandato se acerca al final. La reforma del sistema de salud (EPS) es el emblema: un proyecto de cuatro años al borde de expirar con la legislatura. Si gana Cepeda, ese rumbo continúa en gran medida; si gana de la Espriella, cabe esperar un giro hacia la seguridad y la economía y un probable retroceso.

Qué significa para la salud y la protección social

Lo que sigo más de cerca es cómo un cambio de gobierno afectaría a la reforma de salud y de protección social. Con un sistema de salud que ya tambalea, un cambio de rumbo golpea más fuerte a quienes dependen de rehabilitación continua, medicación y atención especializada: las personas con discapacidad o enfermedades crónicas.

Lo difícil es que tanto "empujar la reforma" como "detenerla" pueden tener efectos sobre esas personas. Reconstruir demasiado rápido y el sistema se traba; detenerlo y la disfunción actual permanece. Gane quien gane, la verdadera prueba es diseñar una transición que no deje atrás a los pacientes.

Hacia el 21 de junio

La primera vuelta desafió a las encuestas; la segunda es aún más difícil de leer. Hacia dónde van los votos de centro, la participación y si el votante apuesta por el "cambio" o la "estabilidad" lo decidirán. El 21 de junio, Colombia elige si gira a la derecha o a la izquierda, con consecuencias para toda la región.

Quiero mirar no solo quién gana, sino qué deja después de ganar.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.