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El 23 de julio de 2026 circuló una cifra elocuente sobre la seguridad en Ecuador: el país registra una muerte violenta cada 1,2 horas. En 2025 su tasa de homicidios rondó los 51 por cada 100.000 habitantes y, según ACLED (el proyecto de datos sobre conflictos armados), fue la peor de América Latina por tercer año consecutivo. Para un país que durante décadas se consideró de los más seguros de Sudamérica, los números muestran que la crisis continúa en 2026.

La magnitud de las cifras y cómo están cambiando

Según Colombia One y otros medios, Ecuador promedió unos 23 homicidios diarios en el primer semestre de 2026. Es un descenso de alrededor del 10,8 % respecto al mismo periodo del año anterior, pero no cambia el hecho de que el país sigue en los peores niveles de América Latina (en 2025 su tasa de homicidios superó incluso a la de Haití y fue la más alta de la región). Las investigaciones de ACLED indican que en 2025 el 71 % de la población —unos 12,8 millones de personas— estuvo expuesta de alguna forma a la violencia vinculada al crimen organizado.

El cambio más llamativo es la explosión de la extorsión. Las denuncias pasaron de 1.616 en 2019 a 23.080 en 2024: más de catorce veces en cinco años. Insight Crime señala que en 2025 las denuncias cayeron alrededor de un 30 %, hasta 16.131, pero advierte que el subregistro y la fragmentación de los canales de denuncia hacen que la realidad sea más compleja. Se estima que la actividad de las pandillas alcanza ya más de 150 de los 222 cantones del país; en junio, la provincia costera de Manabí registró el peor saldo, como contamos en una nota anterior.

La «declaración de guerra» de Noboa y su realidad

En enero de 2024, el presidente Daniel Noboa declaró un «conflicto armado interno», designó a 22 organizaciones criminales como objetivo y desplegó a las fuerzas armadas en una campaña de mano dura. En su discurso a la nación de mayo de 2026, Noboa presumió de que su gobierno había extraditado a más de una decena de cabecillas a Estados Unidos e incautado unas 300 toneladas de droga desde el inicio de su mandato.

Sin embargo, Human Rights Watch sostiene en su Informe Mundial 2026 que esta ofensiva se ha ejecutado con violaciones de derechos humanos. Y las organizaciones criminales tampoco son un blanco sencillo: la competencia entre grupos por las rutas del narcotráfico se ha intensificado y se han reportado vínculos con redes internacionales albanesas. Es una estructura que difícilmente se resuelve solo con una «limpieza» militar.

Por qué cambió Ecuador

Durante mucho tiempo, Ecuador fue conocido como un país de tránsito relativamente seguro, encajado entre los dos mayores productores de cocaína del mundo: Colombia y Perú. Pero a partir de la década de 2010, la sobreoferta de cocaína desató una disputa por las rutas de exportación, y los cárteles —aliados con pandillas locales— pasaron a controlar de facto puertos, cárceles y ciudades de provincia. Cuando la economía criminal superó la capacidad de gobernar del Estado, el colapso de la seguridad se aceleró de golpe.

ACLED señala además que la actividad de las pandillas se está expandiendo desde Ecuador hacia Perú y Chile. El caso ecuatoriano encierra una advertencia para toda la región: un país que era estable puede cambiar bruscamente cuando se mueven la geopolítica y la economía criminal.

Mi punto de vista

La pregunta que más me interesa es cómo leer ese «descenso del 10,8 %». Puede interpretarse como una señal de mejora, pero con una base tan extrema, unos 23 asesinatos al día siguen siendo una emergencia se mire como se mire. La caída de las denuncias por extorsión merece la misma cautela: menos denuncias no equivale a menos delitos. Cuando la gente siente que denunciar no la protege, deja de denunciar. La brecha entre la «mejora» estadística y la seguridad que perciben los habitantes es lo que más vigilo al leer cifras como estas.

Hay tres indicadores que conviene seguir: la evolución de la tasa de homicidios en el segundo semestre de 2026, el periodismo de investigación sobre la brecha entre las denuncias de extorsión y la realidad, y el contenido concreto del nuevo plan de seguridad que presente el gobierno de Noboa. Los «resultados» de la mano dura deben leerse junto con los informes de derechos humanos, no en su lugar.

Glosario

extorsión = exigir «dinero de protección» a comercios, transportistas y otros; una de las principales fuentes de ingresos del crimen organizado. conflicto armado interno = el marco legal declarado por el gobierno de Noboa en enero de 2024 para justificar el despliegue militar dentro del país. tasa de homicidios = homicidios anuales por cada 100.000 habitantes; el indicador estándar para comparar la seguridad entre países.

La fuerza de una economía criminal capaz de convertir un «país de tránsito seguro» en destino: la década de Ecuador debe leerse como una advertencia para toda la región.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.