El 7 de julio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó un «análisis de situación de salud pública sobre las posibles repercusiones sanitarias del fenómeno climático de El Niño (2026-2027)». Es un documento que funciona como un «mapa de preparación» dirigido a las autoridades sanitarias de toda América Latina y el Caribe. Como enfermedades de mayor riesgo se enumeran seis —cólera, leptospirosis, malaria, dengue, zika y chikunguña— y, además de ellas, se explicitan el golpe de calor, las enfermedades respiratorias por el humo de los incendios forestales y los desafíos para la salud mental. Para mí, que he trabajado en el mundo de la salud, ese tratamiento de la «salud mental» fue lo que más me llamó la atención esta vez.
Qué pasó
Los efectos de El Niño no son uniformes de una región a otra. Mientras que a las costas del Pacífico de Colombia y Ecuador y al altiplano de Bolivia les traería lluvias torrenciales e inundaciones, en la cuenca amazónica y en las costas del Caribe, por el contrario, se prevé que la sequía se agrave. Esta asimetría complica la distribución del riesgo de enfermedades infecciosas.
Cuando ocurren inundaciones, el agua potable se contamina y el cólera y la leptospirosis se propagan con más facilidad. Los charcos que quedan tras la retirada del agua se convierten en criaderos de mosquitos y elevan el riesgo de transmisión de la malaria y el dengue. Si la sequía concentra a la gente en fuentes de agua limitadas, también aumenta el riesgo de zoonosis. Y si la propia infraestructura médica resulta dañada por inundaciones o deslizamientos, crece el número de personas que no pueden llegar a la atención cuando la necesitan. El documento de la OPS ordena esta cadena por enfermedad y por región.
Contexto: el valor de abordar explícitamente la salud mental
Lo que distingue a este análisis de los documentos anteriores sobre riesgos climáticos es que ubica el impacto en la salud mental no como una «preocupación añadida», sino como un riesgo principal. La pérdida de cosechas, la inundación de las viviendas, la evacuación de la tierra en la que se ha vivido. Experiencias así provocan una ansiedad persistente, una sensación de pérdida y estrés postraumático (TEPT). Especialmente entre los habitantes de las zonas rurales y de las tierras bajas costeras, y en las comunidades indígenas, el sustento y las bases de la vida están directamente ligados al clima, y la profundidad del golpe es de otra dimensión que la que sienten los habitantes urbanos.
Cuando se habla del impacto sanitario de los desastres, lo primero que se cuenta son las enfermedades infecciosas y los traumatismos, pero lo que carcome la vida de las personas en el orden de meses a años es, a menudo, el lado psíquico. Que los sistemas de salud locales logren incorporar también eso a su campo de visión será lo que determine la sustancia real de estas recomendaciones.
El punto: la brecha entre las recomendaciones y la capacidad de ejecución
Las acciones que la OPS pide a las autoridades sanitarias de cada país son realistas: reforzar la vigilancia temprana de las enfermedades sensibles al clima, integrar la información climática con la sanitaria, ampliar la telemedicina, asegurar el agua potable segura y la comunicación de riesgos a nivel comunitario. Ninguna es vistosa, pero todas son conocidas como las intervenciones de mayor costo-efectividad para prevenir los brotes.
El problema son los fondos y el personal para ejecutarlas. La reducción de los presupuestos de salud para América Latina por los recortes de la ayuda exterior estadounidense, los recortes al propio presupuesto de la OPS, las restricciones fiscales de cada país: los vientos en contra se acumulan. Aunque se emitan recomendaciones, si la capacidad de ejecución no las acompaña, la preparación queda en un plan sobre el papel.
Mi punto de vista
Como fisioterapeuta y como investigador de los sistemas de seguridad social que ha visto la relación entre desastres y discapacidad, hay una perspectiva que quiero añadir: para quienes la vida en la evacuación resulta más dura es para las personas con discapacidad y para quienes cargan con enfermedades crónicas. Medicamentos que necesitan refrigeración; equipos médicos que dependen de la electricidad, como respiradores o diálisis; rehabilitación periódica y consultas externas. Nada de eso puede mantenerse fácilmente en un albergue o en una vivienda provisional. El documento de la OPS no lo escribe hasta ese punto de forma directa, pero recomendaciones como «monitorear el estado nutricional de los grupos vulnerables» pueden leerse pensando en esas personas.
Cuando vivía en Costa Rica, vi de cerca cómo una inundación de la temporada de lluvias dejaba aislado el consultorio de la zona. Por muy digno que sea el sistema, basta con que se corte un solo camino para que la atención deje de llegar. «Prepararse» para El Niño significa, creo, no solo la predicción meteorológica y la vigilancia de enfermedades, sino decidir en tiempos de calma cómo hacer llegar la atención, hasta el final, a las personas que menos pueden moverse.
Glosario
El Niño = en español, «el niño (el Niño Jesús)». Recibió ese nombre porque el aumento de la temperatura del mar frente a Perú aparece hacia la Navidad. enfermedades sensibles al clima = grupo de enfermedades cuya propagación depende de las condiciones climáticas. salud mental = una de las palabras clave del documento de la OPS de esta ocasión.
Los riesgos sanitarios de El Niño no son una amenaza que «quizá venga». Desde este mismo momento, ahora que ha comenzado la estación seca, ya han empezado.
Fuentes
- PAHO publishes analysis on the potential health impacts of the El Niño phenomenon in the Americas (OPS, 2026-07-07) — paho.org
- PAHO Warns El Niño Could Trigger Major Health Challenges Across the Americas (fundsforNGOs, 2026-07-08) — news.fundsforngos.org
- La OPS advierte que el fenómeno de El Niño "tendrá importantes repercusiones sanitarias" (Infobae, 2026-07-08) — infobae.com
- 2026 El Niño Health Risks: Six Extreme Weather Threats Facing the Americas (Direct Relief, 2026-06) — directrelief.org
- OPS advierte impacto del Fenómeno del Niño en brotes, hospitales y salud mental (Consultor Salud) — consultorsalud.com
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