← Volver a Noticias de América Latina

Los aspectos destacados sobre América Latina y el Caribe del informe Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial, publicado en junio, proyectaron un crecimiento del PIB regional del 2,2% para 2026. Es una leve desaceleración respecto al año anterior, atribuida a una demanda interna aún débil y a un crecimiento mundial más lento. Todo el panorama está atravesado por el alza de los precios de la energía derivada del conflicto en Medio Oriente, que divide a la región entre exportadores netos e importadores netos de energía. Mientras la inflación cede en muchos países, la deuda pública persistentemente alta estaría estrechando el margen fiscal.

Qué ocurrió

Para el conjunto de la región se prevé un fortalecimiento gradual hasta un promedio del 2,5% en 2027-28, sobre el supuesto de que la política monetaria se flexibilice y mejoren las condiciones globales. Se prevé que Argentina mantenga un 3,6% comparativamente alto a lo largo de 2026-28, sostenido por las exportaciones pero limitado por las políticas monetaria y fiscal restrictivas en el plano interno. Chile y Perú, donde la inflación subyacente se acerca a las metas de política y continúan los recortes de tasas —y donde los precios elevados de los metales también apuntalan los ingresos de exportación y fiscales—, figuran entre las economías más estables de la región. La única subregión con una cifra propia y explícita es el Caribe, donde se proyecta un crecimiento del 2,5% en 2026 y un promedio cercano al 3,9% en 2027-28, impulsado por la recuperación de los servicios, en particular el turismo.

México y Centroamérica son otra historia. El Banco Mundial proyecta que México repunte al 1,3% en 2026. En 2025 la actividad económica se contrajo en medio de una demanda externa débil y una elevada incertidumbre de política comercial, pero se espera que el crecimiento se fortalezca hasta un promedio del 1,8% en 2027-28, a medida que se recupere la inversión y se estabilice la demanda externa. La dirección, pues, es ascendente; el problema es el nivel bajo. En Centroamérica, donde la mayoría de las economías son importadoras netas de energía, se espera que los mayores precios del petróleo eleven los costos de importación y las presiones inflacionarias, y erosionen los ingresos reales. Las remesas resilientes y una demanda interna relativamente estable mitigan en parte estos vientos en contra, pero la subregión sigue siendo vulnerable a una demanda externa más lenta. La propia proyección del BID de marzo, del 2,1%, casi coincide con la del Banco Mundial, de modo que varias instituciones apuntan en la misma dirección.

Contexto

La desaceleración de 2026 se atribuye a un menor crecimiento del consumo privado y de las exportaciones respecto de 2025. La inversión, en cambio, sería un motor importante de la recuperación de mediano plazo, acelerándose en 2027-28 a medida que la flexibilización monetaria gane tracción y ceda la incertidumbre de política comercial. Dicho al revés: sin esas condiciones, la recuperación no se materializa. La alta deuda pública estrecha el margen fiscal, y el endeudamiento que se hinchó tras la pandemia se ha convertido en una carga de intereses que presiona el gasto en educación, infraestructura y protección social. Según un blog del FMI publicado en mayo, en las principales economías latinoamericanas las expectativas de inflación están en gran medida ancladas y la resiliencia ante los choques energéticos es mayor que antes, aunque continúa una conducción de política cautelosa basada en la experiencia pasada.

El debate / contrastes

Entre los factores al alza están los sólidos ingresos en divisas de los exportadores de materias primas y petróleo: Brasil, Colombia, Ecuador y Guyana. También se disparó el empleo vinculado a la IA y la tecnología; el BID informó que los avisos de empleo que mencionaban IA alcanzaron el 7% del total en la región a mediados de 2025. Entre los riesgos a la baja figuran nuevos aranceles estadounidenses, la desaceleración de la demanda china y una fricción geopolítica prolongada, mientras que el creciente costo de los desastres naturales ligados al clima representa una amenaza económica particular para los Estados insulares del Caribe. Detrás de una sola cifra de titular avanzan a la vez una brecha norte-sur y las restricciones fiscales.

La mirada del autor

Cada vez que leo este tipo de pronósticos, la pregunta a la que siempre vuelvo es a qué vidas llega realmente ese crecimiento. Un 2,2% no es nada malo, pero si se lo absorben los pagos de intereses de una deuda abultada y aprieta el financiamiento de la educación, la infraestructura y los servicios públicos, entonces el dinero que mejora la vida cotidiana de la gente en realidad se adelgaza. El propio Banco Mundial señala que, incluso con tasas de desempleo en general estables, la débil creación de empleo formal, la alta informalidad y el escaso crecimiento de los ingresos siguen pesando sobre la productividad, el consumo y la reducción de la pobreza. Si la recuperación de la tasa de crecimiento no se traduce en mejores empleos, es natural que quede una brecha entre el clima de bonanza y cómo se siente la economía sobre el terreno.

Lo otro que conviene vigilar es cómo una sola cifra promedio regional puede ocultar la división entre el norte y el sur. Así como Argentina se recupera mientras México apenas crece, son las prioridades fiscales de cada país —más que los altibajos del promedio— las que moldean el nivel de vida. Aunque el crecimiento se recupere, si se recorta el margen destinado a los servicios públicos, quienes tienen menos colchón son los primeros en pagar el precio. Por eso quiero seguir el rastro no solo del promedio regional, sino de cómo ese crecimiento mueve la desigualdad entre países y entre grupos de ingreso.

Un crecimiento del 2,2% puede alcanzar el promedio regional, pero está muy lejos del ritmo necesario para reducir la pobreza: esa es la evaluación honesta.

📚 Para profundizar · Libros relacionados

¿Quieres profundizar en este tema? Encuentra libros relacionados en Amazon.

Buscar libros relacionados (Amazon) →

Este artículo contiene enlaces de afiliados de Amazon. Consulta nuestra Política de privacidad para más detalles.

Fuentes

※ Este artículo es un análisis del autor basado en información pública. Confirme los datos, fechas y procedimientos más recientes en fuentes oficiales y primarias. Las citas se mantienen al mínimo y se indican las fuentes.