Ya había visto las ruinas de Panamá Viejo y los barcos enormes del canal. Ese día no me fijé ningún destino especial: decidí simplemente caminar por Ciudad de Panamá. En enero es estación seca y el cielo se ve de un azul limpísimo. Y hace calor, mucho calor. Esta es la crónica de un día caminando desde el malecón hasta el casco antiguo, bajo un sol que se clavaba en la piel.
La Cinta Costera — el paseo junto al mar
Primero fui a la Cinta Costera, que se extiende a lo largo de la bahía de Panamá. Es un parque con paseo peatonal ganado al mar sobre la Avenida Balboa; más allá del césped y de la hilera de palmeras se levantan los rascacielos de la ciudad moderna.
Aunque todavía era media mañana, el sol ya pegaba con fuerza. Aun así había gente corriendo, y un puesto con sombrilla azul avanzaba despacio por el paseo. Familias de paseo, gente descansando en las bancas. Un parque junto al mar con rascacielos de fondo: más que Centroamérica, parecía una gran ciudad de Norteamérica. Desde aquí el skyline tiene una fuerza distinta a la de la Ciudad de Panamá vista desde el mar en el segundo día.
Hacia el Casco Viejo
Caminando hacia el suroeste por la Cinta Costera se entra en el Casco Viejo, el casco antiguo declarado Patrimonio Mundial, todo un contraste con los rascacielos. De su encanto ya hablé en la Parte 2 de estas crónicas, pero ese día recorrí sus callejones sin rumbo. Volví a encontrarme con los murales pintados en las paredes coloniales: polleras (el traje típico panameño) y mujeres de los pueblos originarios.
Vencido por el calor: café helado de Boquete
Poco antes del mediodía, el calor llegó a su límite. Me refugié en Kotowa Coffee House, en el casco antiguo. Kotowa es un productor de café con historia, fundado en 1918, con fincas en Boquete, las tierras altas del oeste de Panamá. Panamá es además la cuna del famosísimo café Geisha, y el nivel del café aquí es realmente alto.
Pedí un café helado y una empanada. El local, de paredes de piedra, estaba fresco; me senté en una silla estilo bistró a recuperar el aliento. Mientras el sudor se retiraba, el amargor limpio del café me fue calando. Tomar granos cultivados en las alturas de Boquete en su propio país de origen: solo eso ya era un lujo suficiente.
Las ruinas de Santo Domingo
Por la tarde fui a la Iglesia y Convento de Santo Domingo, en una esquina del casco antiguo. La iglesia, construida en el siglo XVII, se quemó en repetidos incendios; hoy quedan bajo el cielo azul la fachada de ladrillo y sus arcos.
Entre estos vestigios está el llamado Arco Chato, un arco bajo y sin pilares intermedios que sobrevivió a los incendios y se mantuvo en pie durante siglos. Se cuenta que, en los debates sobre dónde construir el canal, se le citó como prueba de que "en Panamá casi no hay terremotos". El contraste entre el ladrillo de las ruinas y la capilla blanquísima de al lado (hoy museo de arte religioso colonial) era precioso.
Al día siguiente: un batido azul y "GOOD LUCK, TODAY"
Al día siguiente volví a caminar por el casco antiguo. En una calle empedrada compré un batido con vetas azules y blancas. En el vaso, escrito a mano: "GOOD LUCK, TODAY ★". Al parecer es un pequeño mensaje que el personal deja a cada cliente.
Sabía a banana, con una dulzura suave; la parte azul era apenas lechosa. El frío y el dulce le sentaron de maravilla a una cabeza atontada por el calor. Es un detalle mínimo, pero un "GOOD LUCK" recibido en pleno viaje alegra de una manera extraña.
Caminando la ciudad se ven cosas que no aparecen recorriendo solo los sitios turísticos. La gente corriendo junto al mar, una van blanca pasando frente a un mural, un mensaje escrito a mano en un vaso. Esos fragmentos de la vida cotidiana de Ciudad de Panamá fueron los que terminaron de definir mi impresión de esta ciudad.
Guía de viaje (información general)
※ Esta sección reúne información pública con notas del autor; consulta los datos más recientes de entrada, seguridad y horarios en los sitios oficiales.
La Cinta Costera
- Parque y paseo costero construido sobre terreno ganado al mar a lo largo de la Avenida Balboa, frente a la bahía de Panamá. Conecta la ciudad moderna con el casco antiguo.
- Tiene circuitos para correr y andar en bicicleta, juegos infantiles y puestos de comida; por la mañana y al atardecer se llena de gente haciendo ejercicio. De día hay poca sombra: sombrero e hidratación son imprescindibles.
- Al Casco Viejo se puede llegar caminando por la costa, pero en las horas de más sol usar una app de transporte es una opción realista.
Cómo recorrer el Casco Viejo
- Casco antiguo inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997 (nombre oficial: Sitio arqueológico de Panamá Viejo y Distrito histórico de Panamá). Cafés, galerías e iglesias se concentran a distancia caminable.
- Las ruinas de Santo Domingo son los vestigios de una iglesia y convento del siglo XVII. La capilla contigua funciona como museo de arte religioso colonial (verifica los horarios en los avisos del lugar).
- De enero a abril, aproximadamente, es estación seca y abundan los días despejados. De día se superan los 30 °C: descansa con frecuencia y bebe agua.
El café panameño
- La zona productora principal es Boquete, en las tierras altas de la provincia de Chiriquí, al oeste del país. Sus suelos volcánicos y la altitud producen granos de acidez notable; la variedad Geisha, insignia del país, sigue rompiendo récords de precio en subastas internacionales.
- Kotowa es una finca histórica de Boquete fundada en 1918. Tiene cafeterías propias en Ciudad de Panamá donde se puede tomar café de la finca y comprar granos.
- En el casco antiguo hay varios cafés de especialidad, muy útiles como refugio en las horas de más calor.
Referencias
Toda la información de viaje de Panamá y Centroamérica en un solo libro: Chikyu no Arukikata: Centroamérica cubre siete países centroamericanos, entre ellos Belice y Panamá; es la guía de referencia en japonés.
